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Profundidad Zion

La Isla de Chuck
16-08-2009

El camino del Tao 1 / 19

El camino del Tao…

Cortesía de Nueva Acrópolis www.nueva-acropolis.es

LAO TSE

TAO THE CHING

1 / 19

1. Tao

El Tao que puede conocerse no es el Tao.

La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao.

Tao es todo lo que existe y puede existir;

El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.

Las experiencias externas sirven para sentir el Mundo,

Y las experiencias internas, para comprenderlo.

Los dos tipos de experiencia son lo mismo dentro del Tao;

Son diferentes solo entre los hombres.

Ninguna experiencia puede contener al Tao

El cual es infinitamente más grande y má s sutil que el Mundo.

2. Cualidades

Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo

Se aprende lo que es la Fealdad;

Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo

Se aprende lo que es la Maldad.

De este modo:

Vida y muerte son abstracciones del crecimiento;

Dificultad y facilidad son abstracciones del progreso;

Cerca y lejos son abstracciones de la posición;

Fuerza y debilidad son abstracciones del control;

Música y habla son abstracciones de la armonía;

Antes y después son abstracciones de la secuencia.

El sabio controla sin autoridad,

Y enseña sin palabras;

Él deja que todas las cosas asciendan y caigan,

Nutre, pero no interfiere,

Da sin pedirle,

Y está satisfecho.

3. Control

No alabando al honrado se evita el engaño,

No estimando lo raro se evita el robo,

No ostentando la belleza se evita la lujuria.

Así pues, el sabio controla a la gente:

Vaciando sus corazones,

Llenando sus vientres,

Debilitando sus ambiciones,

Y fortaleciendo sus cuerpos.

Si la gente carece de conocimiento y deseo

El más hábil entre ellos es incapaz de actuar;

Si se evitan las acciones

Todos viven pacíficamente.

4. Propiedades del Tao

Tao es una nave sin fondo;

Usado por sí mismo, no se llena con el Mundo;

No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado;

Sus profundidades están escond idas, ubicuo y eterno;

Desconozco de donde proviene;

Llegó antes que la Naturaleza.

5. Naturaleza

La Naturaleza no es amable;

Trata a todas las cosas imparcialmente.

El sabio no es amable;

Trata a toda la gente imparcialmente.

La Naturaleza es semejante a un fuelle;

Vacía, pero satisface todas las necesidades,

Cuanto más se mueve, más produce;

El sabio actúa de acuerdo al Tao de la misma forma

Y no puede ser agotado.

6. El corazón

Igual que el lecho de un río, el corazón nunca se llena.

Es un indescriptible

Cuya entrada es la fuente del Mundo;

Tao está siempre presente en él:

Mantenido sobre él, nunca fallará.

7. Uno mismo

La Naturaleza es eterna debido a que carece de conciencia de sí misma.

De este modo, el sabio:

Se sirve a si mismo en último lugar, y se encuentra atendido;

Observa a su cuerpo como accidental, y encuentra que resiste.

Debido a que no atiende a su Ego, éste se encuentra satisfecho.

8. Intimidad

El mejor de los hombres es semejante al agua,

La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna,

Fluye por lugares que otros desdeñan,

Donde se acerca más deprisa al Tao.

Así, el sabio:

Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra,

En el gobierno, se acerca más deprisa al orden,

Hablando, se acerca más deprisa a la verdad,

Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres,

Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad,

En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente,

En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón;

No lucha, y así permanece libre de culpa.

9. Metas

Tensa un arco hasta su límite y pronto se romperá;

Afila una espada al máximo y pronto estará mellada;

Amasa el mayor tesoro y pronto lo robarán;

Exige créditos y honores y pronto caerás;

Retirarse una vez la meta ha sido alcanzada es el camino de la Naturaleza.

10. Virtud

Abrazando al Tao, serás abrazado.

Con facilidad, suavemente, serás como renacido.

Aclara tu visión, serás iluminado.

Alimenta tu compasión, serás imparcial.

Abre tu corazón, serás aceptado.

Aceptando al Mundo abrazas el Tao.

Sosteniendo y alimentando,

Creando pero no poseyendo,

Dando sin pedir,

Controlando sin autoridad,

Eso es la virtud.

11. La Riqueza y lo Valioso

Treinta radios se unen en el centro;

Gracias al agujero podemos usar la rueda.

El barro se modela en forma de vasija;

Gracias al hueco puede usarse la copa.

Se levantan muros en toda la tierra;

Gracias a las puertas se puede usar la casa.

Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,

Pero lo valioso proviene de lo que no existe.

12. Distracción

Demasiado color ciega el ojo,

Demasiado ruido ensordece el oído,

Demasiado condimento embota el paladar,

Demasiado jugar dispersa la mente,

Demasiado deseo entristece el corazón.

El sabio provee para satisfacer las necesidades, no los sentidos;

Abandona la sensación y se concentra en la sustancia.

13. Ansiedad

Los santos decían: "Alabanzas y culpas causan ansiedad;

El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior".

"Alabanzas y culpas causan ansiedad"

Puesto que esperas o temes recibirlas o perderlas.

"El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior"

Pues, sin un Ego, no pueden afectarte la fortuna o el desastre.

Por tanto:

El que observa al Mundo como se observa a sí mismo es capaz de controlar el Mundo;

Pero el que ama al Mundo como se ama a sí mismo es capaz de dirigir el Mundo.

14. La continuidad del Tao

Lo que se mira pero no puede ser visto está más allá de la forma;

Lo que se escucha pero no puede ser oído está más allá del sonido;

Lo que se agarra pero no puede ser tocado está más allá del alcance;

Son cosas tan profundas que evaden la definición,

Y pasan a ser un misterio.

En su ascenso no hay luz,

En su caída no hay oscuridad,

Un hilo continuo más allá de la descripción,

Perfilando lo que no puede existir,

Su forma es no-forma,

Su imagen es ninguna,

Su nombre es misterio,

Afrontándolo, no tiene rostro,

Siguiéndolo, no tiene espalda.

Comprende el pasado, pero atiende el presente;

De este modo se conoce la continuidad del Tao,

El cual es su esencia.

15. Los Santos

Los Santos alcanzaron una comprensión

tan profunda que ellos no podían ser comprendidos.

Debido a no poder comprenderles

Tan solo se puede describir su apariencia:

Cautos, como aquel que cruza sobre hielo fino,

Atentos, como aquel que presiente un peligro,

Modestos, como aquel que es un huésped,

Suaves, como el hielo que se funde,

Genuinos, como la madera no tallada,

Vacíos, como el lecho de un río,

Opacos, como el agua turbia.

Aquel que yace inmóvil mientras el lodo se asienta,

Y permanece inmóvil cuando el agua fluye,

No busca satisfacción

Y trasciende la Naturaleza.

16. Trascendiendo la Naturaleza

Vacía tu Ego completamente;

Abraza la paz perfecta.

El Mundo se mueve y gira;

Obsérvale regresar a la quietud.

Todas las cosas que florecen

Regresarán a su origen.

Este regreso es pacífico;

Es el camino de la Naturaleza,

Eternamente decayendo y renovándose.

Comprender esto trae la iluminación,

Ignorar esto lleva a la miseria.

Aquel que comprende el camino de la Naturaleza llega a apreciarlo todo;

Apreciándolo todo, se convierte en imparcial;

Siendo imparcial, se convierte en magnánimo;

Siendo magnánimo, se convierte en parte de la Naturaleza;

Siendo parte de la Naturaleza, se hace uno con el Tao;

Siendo uno con el Tao, se alcanza la inmortalidad:

Piensa que el cuerpo perecerá, el Tao no.

17. Gobernantes

Los mejores gobernantes son apenas conocidos por sus vasallos;

Los siguientes mejores son amados y alabados;

Los siguientes son temidos;

Los siguientes despreciados:

No tienen fe en sus vasallos,

Por tanto, sus vasallos tampoco tienen fe en ellos.

Cuando el mejor gobernante alcanza su objetivo

Sus vasallos lo celebran como si fuese el objetivo de ellos mismos.

18. Pérdida del Tao

Cuando el Tao se olvida

Deber y justicia degeneran;

Entonces, la sabiduría y la sagacidad

Se pierden bajo la hipocresía.

Cuando se deshacen las relaciones familiares

El respeto y la devoción degeneran;

Cuando una nación cae en el caos

Han de nacer la lealtad y el patriotismo.

19. Simplicidad

Si pudiésemos abandonar la sabiduría y la sagacidad

La gente podría disfrutar el ser todos iguales;

Si pudiésemos abandonar el deber y la justicia

Todo podría basarse en las relaciones de amor o amistad;

Si pudiésemos abandonar el artificio y el provecho

La corrupción y el robo podrían desaparecer.

Aún así, semejantes remedios solo tratarían los síntomas

Por tanto son inadecuados.

La gente necesita remedios personales:

Revela tu auténtico yo,

Abraza tu naturaleza original,

Abandona tu propio interés,

Controla tu deseo.

El Camino del Tao 20 / 35

El camino del Tao…

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20. Soledad

No conozco nada y nada me preocupa.

No veo diferencia entre sí y no.

No veo diferencia entre bien y mal.

No temo aquello que la gente teme en la noche.

La gente está feliz como en una fiesta suntuosa

O jugando en el campo en primavera;

Pero yo permanezco tranquilo y vagabundeando,

Como un recién nacido antes de aprender a sonreír,

Solitario, sin hogar.

La gente tiene lo suficiente y para compartir,

Pero yo no poseo nada,

Y mi corazón es ignorante,

turbio y ensombrecido.

La gente está radiante y segura,

Mientras yo sigo ciego y confuso;

La gente es inteligente y sabia,

Mientras permanezco torpe e ignorante,

Sin objetivo, como una ola en la superficie del mar,

Sujeto a nada.

La gente está ocupada con un propósito,

Mientras sigo impractico y tosco.

Estoy aparte del resto de la gente

Todavía sostenido por la Naturaleza.

21. Expresiones del Tao

La virtud se expresa siguiendo al Tao.

Tao es evasivo e intangible

Pero expresa toda forma y sustancia;

Tao es oscuro y sutil

Pero expresa toda la Naturaleza;

La Naturaleza no cambia,

Pero expresa toda sensación.

Desde antes del conocimiento

El Tao ha expresado todas las cosas.

¿Cómo puedo saber?

Confiando en mis sentidos.

22. Aceptación y Contención

Acepta y serás completo,

Inclínate y serás recto,

Vacíate y quedarás lleno,

Decae, y te renovarás,

Desea, y conseguirás,

Buscando la satisfacción quedas confuso.

El Sabio acepta el Mundo

Como el Mundo acepta el Tao;

No se muestra a si mismo, y así es visto claramente,

No se justifica a si mismo, y por eso destaca,

No se empeña, y así realiza su obra,

No se glorifica, y por eso es excelso,

No busca la lucha, y por eso nadie lucha contra él.

Los Santos decían, "acepta y serás completo",

Una vez completo, el Mundo es tu hogar.

23. Habla y Confianza

La Naturaleza dice pocas palabras:

El viento fuerte no dura mucho,

La lluvia torrencial no cae durante mucho tiempo.

Si las palabras de la Naturaleza no permanecen

¿Por qué habrían de hacerlo las del Hombre?

Para seguir el Tao, conviértete en Tao; el Tao te aceptará.

Para dar virtud, conviértete en virtud; la virtud te aceptará.

Si pierdes con el Tao, la pérdida te aceptará.

Has de confiar para que confíen en ti.

24. Tumores

Si te mantienes de puntillas no te mantienes mucho tiempo;

Si das pasos demasiado largos no puedes caminar bien;

Si te muestras a ti mismo no puedes ser bien visto;

Si te autojustificas no puedes ser respetado;

Si te halagas a ti mismo no puedes ser creído;

Si te enorgulleces demasiado no puedes alcanzar la excelencia.

Todos estos comportamientos son excrecencias y tumores,

Cosas desagradables evitadas por el virtuoso.

25. Cuatro Infinitos

Antes de que existiese el Mundo

Estaba el Misterio:

Silencioso, sin fondo,

Solitario, inmutable,

En todas partes y siempre en movimiento,

La Madre del Mundo.

No conozco su nombre, por lo que le llamo Tao;

No conozco su límite, por lo que le llamo Infinito.

Siendo infinito, fluye para siempre,

Fluyendo para siempre, vuelve a Sí Mismo.

Uno Mismo sigue el camino del Mundo;

El Mundo sigue el camino de la Naturaleza;

La Naturaleza sigue el camino del Tao;

El Tao es el Camino.

Tao es infinito,

por tanto la Naturaleza es infinita,

por tanto el Mundo es infinito,

por tanto Uno Mismo es infinito.

Son cuatro Infinitos,

Y el Yo es uno de ellos.

26. Calma

La gravedad es el origen de la ligereza,

La Calma, la dueña de la agitación.

Así pues, el que dirige una gran empresa

no debe actuar con ligereza o agitación.

Actuando a la ligera, pierde contacto con el Mundo,

Actuando agitadamente, pierde contacto consigo mismo.

El sabio viaja todo el día sin perder el control;

Rodeado de cosas deseables, permanece en calma y sin sujeciones.

27. Atención

El buen viajero no deja huella que pueda seguirse,

El buen hablador no deja palabras que puedan ser cuestionadas,

El buen contable no deja cálculo sin comprobar,

El buen cerrajero no deja cerradura que pueda ser forzada,

El buen atador no deja nudo que pueda ser deshecho.

Así, el sabio cuida a todos los hombres

y no abandona a ninguno.

Acepta todo y no rechaza nada.

Atiende hasta el menor detalle.

Así el fuerte debe guiar al débil,

pues el débil es el material de donde hacer a los fuertes.

Si la guía no es respetada

O el material no es cuidado

Se origina confusión, no importa cuan inteligente sea uno.

Esta es la esencia de la sutileza.

28. Convertirse en femenino

Conociendo lo masculino, y convirtiéndose en lo femenino,

Se llega a ser la vía a través de la cual se mueve el Mundo,

Estar unido a la virtud,

Y renacer de nuevo.

Conociendo la luz y convirtiéndose en la oscuridad,

Uno se convierte en el Mundo,

Llegando a ser la virtud,

Y volviendo al Tao.

Conociendo el honor y siendo humilde,

Uno se convierte en el valle del Mundo,

Llenándose de la virtud,

Y siendo como un tronco no cortado.

Cuando el tronco es cortado se convierte en herramientas.

Usadas por el sabio, son poderosas;

Así pues, un buen carpintero no desperdicia madera.

29. Ceguera

Aquellos que desean cambiar el Mundo

De acuerdo con sus deseos

Nunca tienen éxito.

Al Mundo le da forma el Tao;

No puede darse forma a sí mismo.

Si alguien intenta darle forma, le daña;

Si alguien intenta poseerle, le pierde.

Así pues:

A veces las cosas florecen, a veces no.

A veces la vida es dura, a veces es fácil.

A veces la gente es fuerte, a veces es débil.

A veces llegas a donde quieres ir, a veces te quedas en el camino.

Por ello el sabio no es extremo, extravagante o complaciente.

30. Violencia

Los hombres poderosos no deben usar la violencia,

Pues la violencia tiene la costumbre de retornar;

Las zarzas crecen donde quiera que vaya un ejército,

Y años de hambre siguen a una guerra.

Un general está bien advertido:

De que ha de hacer nada más que lo que indican sus órdenes,

No importa cuan fuerte sea su ejército;

De que ha de conseguir cumplir sus órdenes,

Pero no la gloria o el sentirse orgulloso;

De hacer lo que dicta la necesidad,

Pero no la sed de sangre;

Pues, incluso la más poderosa fuerza decaerá con el tiempo,

Y la violencia volverá en contra, y le destruirá.

31. Herramientas de violencia

Los soldados son herramientas de violencia, temidos por todos;

El sabio no los empleará.

Su propósito es la creación;

El de ellos es la destrucción.

Las armas son herramientas para la violencia, no para el sabio;

El las usará cuando no hay otra elección,

Pues valora la paz y no se deleita en la conquista.

Pues quien se deleita en la conquista

Se deleita en el sufrimiento de los hombres;

Y quien se deleita en el sufrimiento de los hombres no puede controlarlos.

Los que matan en la guerra deberían llorar

Y celebrar la conquista con un funeral.

32. Forma

El Tao no tiene una auténtica definición.

Como la madera antes de ser cortada, no puede ser usado;

Si un gobernante comprende esto

Todo su país será floreciente

Y la gente obedecerá en armonía con él mismo,

Tal y como cae una lluvia suave.

Sin necesidad de dar órdenes para que se comporten con equidad.

Cuando al Tao se le da forma para su uso,

La forma recibe un nombre en el Mundo;

No deberían de tenerse demasiados nombres

para contener a las formas;

En lugar de esto, dejad al Tao fluir hacia si mismo en el Mundo

Como el agua fluye en el lecho del río hacia el mar.

33. Virtud

El que conoce a los hombres es sabio;

El que se conoce a si mismo está iluminado.

El que vence a los otros es fuerte;

El que se vence a sí mismo es poderoso.

El que se contenta con lo que tiene es rico;

El que obra con determinación tiene voluntad.

El que es capaz de mantener su posición resistirá mucho tiempo;

El que es capaz de mantener su influencia vivirá después de su muerte.

34. El Tao no tiene favoritos

El Tao infinito fluye por todas partes, creando y destruyendo,

Realizando el Mundo, atendiendo al más pequeño detalle,

Sin pedir nada a cambio.

Nutre todas las cosas, sin controlarlas;

Carece de intención,

Por lo que parece inconsecuente.

Es la sustancia de todas las cosas,

Pero no somete a control a ninguna;

No hace excepciones,

Por lo que es importante para todas.

A causa de que no favorece a ninguna cosa finita,

Es infinito.

35. Paz

El Tao carece de forma y aroma;

No puede ser visto ni oído,

Y su aplicación no puede ser agotada.

Si ofreces música y comida

Los extraños se detienen a tu lado;

Pero si estás de acuerdo con el Tao

La gente del Mundo te mantendrá

En seguridad, salud, compañía y paz.

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El camino del Tao…

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TAO THE CHING

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36. Influencia

Para reducir la influencia de alguien, auméntala primero;

Para reducir la fuerza de alguien, increméntala primero;

Para hacer caer a alguien, primero haz que se eleve;

Para tomar algo de alguien, dale algo primero.

Esta es la sutileza con la cual el débil vence al fuerte,

Así como el pez no debería abandonar sus profundidades,

Y el soldado no debería abandonar su camuflaje.

37. Tranquiliza el corazón

El Tao no actúa, y así no deja nada por hacer.

Si uno entiende esto

Todas las cosas del Mundo florecen naturalmente;

Floreciendo, solo están restringidas por la Naturaleza.

La Naturaleza no tiene deseos;

Sin deseos, el corazón alcanza la tranquilidad,

Y así el Mundo en su totalidad puede permanecer en calma.

38. Religión

El virtuoso no actúa.

El amable actúa sin interés propio;

El justo actúa no desatendiendo su propio interés;

El religioso actúa para reproducir su propio interés.

Si el Tao se pierde, queda la virtud;

Si la virtud se pierde queda la amabilidad;

Si la amabilidad se pierde, queda la justicia;

Si la justicia se pierde, queda la religión.

Las jerarquías bien establecidas no pueden desarraigarse fácilmente;

Las creencias firmes no pueden cambiarse fácilmente;

Por eso la religión permanece generación tras generación.

La religión es el fin de la virtud y la honestidad,

El comienzo de la confusión;

La Fe es una esperanza o miedo muy colorida,

El origen de la estupidez.

El sabio actúa por conocimiento, no por esperanza;

Confía en el fruto, no en la flor;

Acepta lo que tiene, rechaza las promesas futuras.

39. Completitud

En tiempos míticos todas las cosas estaban completas:

Todo el cielo estaba despejado,

Toda la tierra era estable,

Todas las montañas eran altas,

Todos los ríos estaban llenos,

Toda la Naturaleza estaba viva,

Todos los gobernantes eran apoyados.

Pero sin claridad, el cielo se nubla;

Sin estabilidad, la tierra se rompe;

Sin fuerza, la montaña se erosiona;

Sin agua, el río se seca;

Sin vida, la Naturaleza se agosta;

Sin apoyo, los gobernantes caen.

Así pues, los gobernantes dependen de su gente,

El noble depende del humilde;

Y los gobernantes se muestran a si mismos huérfanos, solitarios o imposibilitados,

Para ganar el apoyo del pueblo.

La completitud no gana apoyos.

Así pues, hay debilidad en el poder,

Y poder en la debilidad;

Antes que tintinear como el jade,

Uno debería retumbar como las piedras.

40. Aplicación del Tao

El movimiento del Tao es retornar;

El uso del Tao es aceptar;

Todas las cosas derivan del Tao,

El Tao no deriva de ninguna.

41. Taoísmo

Cuando el fuerte aprende el Tao, lo practica con diligencia;

Cuando el avanzado aprende el Tao, lo practica en ocasiones;

Cuando el débil aprende el Tao, se alegra y ríe;

Aquellos que no ríen no han aprendido nada.

Así está dicho:

Quien comprende el Tao, parece incoherente;

Quien progresa en el Tao, parece fallar;

Quien sigue el Tao, parece vagabundear.

Así la mayor fuerza aparenta vulnerabilidad;

La verdad más brillante aparenta matices;

El carácter más pleno aparenta ser incompleto;

El corazón más fuerte aparenta debilidad;

La Naturaleza más hermosa aparenta inconstancia.

Así el cuadrado, perfeccionado, no tiene esquinas;

El arte, perfeccionado, no tiene sentido;

El sexo, perfeccionado, no tiene clímax;

La forma, perfeccionada, carece de forma.

Así el Tao no puede sentirse ni conocerse:

Transmite sensación y trasciende el conocimiento.

42. Armonía

Tao lleva a la virtud;

La virtud lleva a la contención;

La contención lleva a la aceptación;

La aceptación lleva al Mundo;

Todas las cosas comienzan con virtud y terminan con contención,

Pero es la aceptación la que lleva a la armonía.

Como otros enseñaron, yo enseño:

"Aquello sin armonía termina con violencia";

Esta es mi enseñanza.

43. Venciendo lo Imposible

Lo blando vence a lo duro;

Lo que carece de forma penetra lo impenetrable;

Hay valor en no actuar.

Enseñando sin palabras,

Trabajando sin acción,

Es algo que pocos pueden comprender.

44. Contenerse

Fama o Ego: ¿Qué es más querido?

Ego o riqueza: ¿Qué es más valioso?

Beneficio o pérdida: ¿Qué es más doloroso?

Una gran virtud se expone a un gran desgaste,

Una gran riqueza se expone a un gran robo,

Pero una gran contención no expone a ninguna pérdida.

Así pues: El que sabe cuando detenerse

No continúa hacia el peligro,

Y puede resistir mucho tiempo.

45. Calma

La gran perfección semeja imperfecta,

Pero no decae;

La gran abundancia parece vacía,

Pero no se acaba.

Una gran verdad parece contradictoria;

Una gran inteligencia parece estupidez;

Una gran elocuencia parece incomprensible.

Aunque parece que la acción vence a la contención,

La inmovilidad vence al deseo;

Así pues, el que permanece calmado es quien tiene el control.

46. Deseo

Cuando el Mundo no está en acuerdo con el Tao,

Los caballos transportan a los soldados a través de los campos;

Cuando el mundo está de acuerdo con el Tao,

Los caballos tiran de arados a través de los campos.

No hay mayor maldición que el deseo;

No hay mayor miseria que el descontento;

No hay mayor enfermedad que la codicia;

Pero el que se conforma con lo que posee

Siempre será rico.

47. Conocimiento y Experiencia

Sin un solo paso más allá de la puerta

Puedes conocer el Mundo.

Sin una mirada hacia la ventana

Puedes ver el color del cielo.

Cuanto más experimentas, menos sabes.

El sabio vagabundea sin conocer,

Mira sin ver,

Alcanza sin actuar.

48. Conocimiento

El que persigue el conocimiento, adquiere tanto como puede cada día;

El que persigue al Tao, pierde tanto como puede cada día.

Alcanza un estado de inacción

Tal que sin hacer nada, nada queda sin hacer.

Bushido

BUSHIDO. Códigos del Samurai (reales)

Conócete a ti mismo

Siempre cumple con los compromisos

Respeta a todos

Mantén fuertes convicciones que no sean alteradas por las circunstancias

No hagas un enemigo de tí

Vive sin arrepentimientos

Asegurate de dar una buena primera impresión

No te aferres al pasado

Nunca rompas una promesa

No dependas de los demás

No hables mal de otras personas

No le tengas miedo a nada

Respeta las opiniones de los demás

Ten compasión y entendimiento para todos

No seas impetuoso

Hasta las pequeñas cosas deben ser atendidas

Nunca te olvides de ser elogioso

Sé el primero en aprovechar la oportunidad

Haz un esfuerzo desesperado

Ten un plan para tu vida

Nunca pierdas el espíritu del principiante.

1. Gi - honradez y justicia

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.

Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.

Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. Yu - valor heroico

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.

Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.

Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. Jin - compasión

Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.

Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. Rei - cortesía

Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.

Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. Meyo - honor

El auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo.

6. Makoto - sinceridad absoluta

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.

No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer" el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

Hablar y hacer son la misma acción.

7. Chugo - deber y lealtad

Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.

Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

No tengo parientes.

Yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean.

no tengo hogar.

Yo hago que el Tan T' ien lo sea.

No tengo poder divino.

Yo hago de mi honestidad mi poder divino.

No tengo medios.

Yo hago mis medios de la docilidad.

No tengo poder mágico.

Yo hago de mi personalidad mi magia.

No tengo cuerpo.

Yo hago de la quietud mi cuerpo.

No tengo ojos.

Yo hago del relámpago mis ojos.

No tengo oídos.

Yo hago de mi sensibilidad mis oídos.

No tengo extremidades.

Yo hago de la rapidez mis extremidades.

No tengo leyes.

Yo hago de mi autodefensa mi ley.

No tengo estrategia.

Hacer lo correcto en la vida es mi estrategia.

No tengo ideas.

Tomando la oportunidad de antemano hago mis ideas.

No tengo milagros.

Yo hago de las leyes mis milagros.

No tengo principios.

Yo hago de la adaptabilidad a todo mi principio.

No tengo tácticas.

Yo hago del vacío y la plenitud mi táctica.

No tengo talento.

Yo hago de mi astucia mi talento.

No tengo amigos.

Yo hago a mi mente mi amiga.

No tengo enemigos.

Yo hago del descuido mi enemigo.

No tengo armadura.

Yo hago de la benevolencia mi armadura.

No tengo castillo.

Yo hago de mi mente mi castillo.

El camino del Samurai

Hagakure

Que significa "Oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. Nos muestra la vía del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.

(武士道)

Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano. Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura. Esta es la noble y espectacular lección del HAGAKURE.

Mantenido en secreto durante siglos, el Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima.

Existen siete virtudes asociadas al bushidō:

BUSHIDO

Del jap. bushi 'samurái' y do 'modo, conducta'.
1. Código de honor y valores morales por el que se regía la casta militar de los samuráis japoneses o miembros de la clase guerrera, implantado en Japón hacia el Siglo XII, en plena era feudal. En él se integraban los preceptos morales de Confucio, las creencias sintoístas y los dogmas del budismo Zen, y estaba regido por tres preceptos esenciales: al samurai se le exige una lealtad incondicional hacia su señor y a su palabra y debe estar dispuesto a derramar su sangre sin dudarlo. La infidelidad era condenada con el Hara-Kiri, un obligado suicidio ritual. Se tiene constancia de la existencia de códigos más antiguos en el Siglo X, pero el bushido cobró un auge especial a partir del Siglo XVIII, si bien la influencias de teóricos confuci9onistas como Yamaga Soko y Oishi Yoshio ha acabado por transformarlo en una especie de moral de tipo nacionalista. A principios del Siglo XX el ideal bushido fue ensalzado e impulsado por los dirigentes nipones.

Con el término bushido se designa el código de honor y de comportamiento social que debían observar los guerreros y nobles samuráis japoneses, desarrollado en plena época feudal, entre los períodos Heian y Tokugawa (en torno al siglo XII de la era cristiana), basado en los principios de lealtad, sacrificio, justicia, valor, modestia y honor, y fuertemente influenciado por tres religiones -budismo, confucianismo y shintoísmo- y una escuela de pensamiento, el zen. el término bushido, que literalmente significa 'vía del guerrero', se compone de dos palabras: bushi, que significa 'guerrero', y designaba a aquéllos que formaban parte de las buke o familias de tradición guerrera, por oposición a las honke o familias nobles, y la sílaba -do que, como sucede en los términos aiki-do o ju-do, significa 'camino' o 'vía'.

La palabra bushido se documenta por primera vez en el idioma japonés en las obras de los siglos XVI y XVII, entre las cuales fueron famosas, por ejemplo, Dokukodo, cuya autoría se atribuye al célebre samurái Miyamoto Musashi (1584-1645), los libros de Toji Mototada (1539-1600), del filósofo confuciano Yamaga Soko (1622-1685) o del discípulo de éste, Daidoji Yuzan, quien proporciona una información más detallada del bushido que la que puede encontrarse en series de ensayos como las Cien leyes de Takeda Shingen. Se considera que el primer código escrito es el Buke Sho-hatto (Regla de las familias guerreras), recogido en 1615 por orden del shogun Ieyasu; posterior a éste es Hagakure (Escondido bajo las hojas) una obra sobre artes marciales y el espíritu del bushido, escrita hacia 1716 por el samurái Yamamoto Tsunetono. Sin embargo, algunos estudiosos europeos sostienen que tanto el término como su significado son invenciones del período Meiji, nacidas con objeto de reforzar la identidad nipona, hasta entonces inexistente. En Occidente, la palabra bushido se generalizó a partir de la publicación, en 1905, de una obra de Inazo Nitobe (1862-1933), titulada precisamente así, Bushido, motivo por el cual se consideró, erróneamente, inventor del término a este autor.

El bushido, que podría definirse como la caballerosidad japonesa, nació para suceder al Kyubano-Michi ('Vía del arco y del caballo') y estaba destinado en principio a regir las relaciones entre los estamentos sociales que había en Japón durante los setecientos años que duró el shogunado: los bushi (guerreros), los daimyos (señores feudales, jefes de clan o de provincias), el shogun y la gente del pueblo (campesinos, artesanos y comerciantes). No obstante, sus pautas de conducta quedaron tan arraigadas que, a pesar de que en 1868 el emperador Meiji abolió el feudalismo y suprimió la clase de los samuráis en sus intentos de conducir al Japón a una nueva era tecnológica, muchos de los principios éticos y de conducta que establece esta norma se mantuvieron en la vida social de la sociedad japonesa, al extremo de que la palabra bushido se ha incorporado a algunas lenguas occidentales para designar el espíritu nacional japonés.

Orígenes e influencias

El código de valores de bushido se formó a partir de la combinación de tres religiones -el confucianismo, el shintoísmo y el budismo- y de la escuela de pensamiento zen. El bushido aprendió del budismo a no temer al peligro ni a la muerte, pues educó a los samuráis en la creencia de que existe otra vida en la tierra después de la muerte, en la cual participarán tras su reencarnación. Ese nivel de conciencia superior, en el que es posible conocerse hasta lo absoluto y así ignorar la muerte, se alcanza a través de la meditación zen. Las doctrinas shintoístas dieron al bushido el sentido de la lealtad a los antepasados y la familia imperial, lealtad que hacía que los samuráis pusieran su vida -en su sentido más literal- al servicio del emperador o de su daimyo ('señor'). Esta misma lealtad, como es lógico, también determinó un marcado sentido patriótico hacia la tierra, a la que se alimenta, llegado el caso, con la propia vida, en justa correspondencia por los dones que ofrece (muy posiblemente sea ésta la razón que explica la afición de los samuráis por la agricultura). Por último, el confucianismo marcó los cinco tipos de relaciones con el mundo de los hombres, el entorno y la familia: entre señor y sirviente, padre e hijo, marido y esposa, hermano mayor y hermano pequeño y entre amigo y amigo, y la manera en que el samurái debe acogerse a ellas.

KATANA

La katana es el sable de combate de los samuráis, al que consideraban como su propia alma. En la katana residía el espíritu del samurái, quien la hacía garante de su propia integridad, lo que no deja de resultar paradójico en un mundo en el que el samurái tenía poder sobre la vida de otros hombres. Un samurái cuidaba su katana casi más que a sí mismo, le daba un nombre y nunca permitía que volviese a su vaina sucia de sangre, lo que le causaría manchas de orín y herrumbre. Por otra parte, el acto de desenvainar era medido cuidadosamente, pues una vez que la espada estaba fuera de su funda la tradición exigía mancharla de sangre. Claro exponente de la importancia de esta acción es que dió origen a un arte marcial, el iaido. Muy ilustrativos de cuál era la relación que el samurái debía establecer con su arma son los siguientes versos del maestro Ueshiba Morihei, fundador del aikido:

"Clara como el cristal,
aguda y brillante,
la espada sagrada
no admite sitio
para alojar el mal".

La vída del Samurai reside en la muerte. La Rutina

 

La Rutina (武士道)

Cuando Hotta Haga No Kami Masamori era paje del Shogun, era tan obstinado que este último decidió someterlo a prueba. Para hacerlo, hizo calentar a blanco un par de sandalias y las colocó sobre un brasero. Masamori tenía por costumbre coger las sandalias colocadas al lado del brasero para ir a recibir a su Señor. Esta vez, en cuanto tocó las sandalias notó la quemadura en las manos. Pero actuó de la manera acostumbrada, así que el Shogun se las quitó rápidamente de las manos. Uno de los Samurai de Matsudaira Sagami No Kami estaba en una pensión en Kyoto para recoger dinero. Un día que estaba en el portal viendo pasar a la gente, oyó a un transeúnte gritar: "Se dice que los hombres del Señor Matsudaira están enzarzados en un combate." El samurai se dijo: "Es muy lamentable que mis compañeros estén implicados en un combate. Estos deben de ser los que tenían que ir a relevar a los que estaban de servicio en Edo." Se informó sobre el lugar del combate y cuando llegó jadeante, sus compañeros habían sido heridos ya por sus adversarios, que estaban a punto de darles el golpe de gracia. Acompañando su ataque de un grito, golpeó a dos hombres y regresó a Kyoto. Este asunto llegó a oídos del oficial del Shogun que mandó llamar al Samurai para preguntarle: "Habéis ayudado a vuestros compañeros, desobedeciendo con ello al edicto del Gobierno. ¿Cómo es eso?" Él contestó: "Vengo de la provincia y me es difícil entender lo que Su Señoría me dice. ¿Podría volver a repetirlo?" El oficial enfureció y dijo: "¿Está usted sordo? ¿Habéis estado implicado en una pelea, derramado sangre y desobedecido el decreto gubernativo, quebrantando las leyes, sí o no?" El hombre contestó: "Ya había comprendido todo esto. Aunque lo afirméis, yo no he desobedecido voluntariamente a las leyes y no he tenido intención de desobedecer al gobierno. La razón de ello es que todo ser viviente concede a la vida cierto precio y desde luego lo mismo ocurre con los seres humanos. Por mi parte, doy un gran valor a la vida humana. Pero he oído que mis compañeros estaban en peligro y hacer ver que uno no se ha enterado de nada no es digno de la Vía del Samurai. Por ello he corrido para socorrer a mis compañeros. Volver a mi casa, la vergüenza en el corazón, sabiendo que mis amigos han sido asesinados, habría prolongado desde luego mi vida, pero era desobedecer a la Vía. Para seguir la Vía, uno debe sacrificar su preciosa vida. Es debido a esto, a respetar a la Vía y no por despreciar el reglamento, que decidí ir allí. Os ruego, ahora, que procedáis a mi ejecución." El oficial quedó impresionado, archivó el asunto y escribió al Señor Matsudaira:

"Tenéis un valiente Samurai a vuestro servicio. Espero que lo sabréis cuidar como se merece."

La vída del Samurai reside en la muerte. Las Raìces

miércoles, 24 de octubre de 2007, 14:24:26

Las Raíces

( 尽忠 )

El árbol genealógico del Señor Soma, sobrenombrado el Chiken Marokoshi, era el más elaborado del Japón. Un año en el que su hacienda se incendió y estuvo a punto de ser destruida, el Señor Soma dijo: "Incluso si la casa, los muebles y todo el resto es destruido, no lo lamentaré porque son cosas que se pueden reemplazar. Lo único que lamentaré es no haber podido salvar mi árbol genealógico, que es un tesoro de familia de lo más precioso." Allí estaba un Samurai y dijo: "Voy a entrar en la casa y traerlo."

El Señor y los demás se pusieron a reír, diciendo: "La casa es ya pasto de las llamas, ¿cómo lo conseguiréis?" Aquel hombre no había sido jamás muy hablador y no había sido particularmente diligente pero era alguien que iba hasta el final en todo lo que hacía. Dijo también: "Hasta ahora no he sido de una gran utilidad a mi amo, porque no he sido muy cuidadoso, pero he vivido con la idea de que un día mi vida podría ser útil. Me parece que este momento ha llegado." Entonces se lanzó a las llamas. Cuando el incendio fue apagado, el amo ordenó: "¡Que se encuentre su cadáver! ¡Qué gran  pérdida!" Después de haber buscado por todas partes, se descubrió su cuerpo en el jardín próximo a los apartamentos; cuando se le dio la vuelta, salió sangre de su vientre. El Samurai se había abierto el vientre y en él había colocado el documento para que permaneciera intacto. A partir de ese día, se sobrenombró este documento "la genealogía de la sangre".

En el Koyogunkan, alguien dijo: "Cuando estoy frente al enemigo, siempre tengo la impresión de que penetro en las tinieblas y a causa de esto he sido herido gravemente... sin embargo, vos que habéis combatido con tantos hombres  valientes jamás habéis sido herido. ¿Cómo es posible esto?" El otro contestó: "Cuando me enfrento con el enemigo, es desde luego como si penetrara en las tinieblas. Pero enseguida tranquilizo mi mente, todo se vuelve como una noche iluminada por la pálida Luna. Si ataco en este momento, sé que no seré alcanzado." Esta es la situación en el momento de la verdad.

La vída del Samurai reside en la muerte. Tàcticas Militares

( 名誉 )

Tácticas Militares

En las Notas sobre las Reglas Marciales, está escrito lo siguiente: "Ganar primero, combatir después, lo que dicho en dos palabras es ganar antes. La riqueza del tiempo de paz es permitir la preparación marcial para el tiempo de guerra. Con quinientos aliados, se puede derrotar a una fuerza enemiga de diez mil hombres."

Cuando uno intenta tomar el castillo de un enemigo y es necesario retirarse, hay que replegarse, no siguiendo la carretera principal sino las carreteras secundarias. Se debe tender a sus muertos y heridos con el rostro girado hacia el enemigo. Es evidente que el guerrero tiene que estar en vanguardia durante el ataque y en la retaguardia cuando la retirada. Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque.

Entre los principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: "No existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral." Instruido por esto, cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: "Me parece que ya sois alumno de una escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo." El hombre contestó: "Yo no he practicado jamás un arte marcial." El Maestro dijo: "¿No habéis jamás aprendido la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces: "¿Tenéis algún tipo de convicción profunda?" El hombre contestó: "De niño tomé conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos años y ello se ha vuelto una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra concepción fuera de ésta." El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: "Mi intuición no me ha engañado. El principio más profundo de la táctica marcial es el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el "sable de madera" (boken). Voy a iniciaros inmediatamente."

Enseguida le dio un pergamino. Esta historia ha sido relatada por Muragawa Soden.

Si alcanzáis demasiado rápido la gloria, la gente se volverá vuestro enemigo y no seréis de ninguna utilidad. Si os eleváis progresivamente en el mundo, las personas serán aliados vuestros y seréis felices. A la larga, que hayáis sido rápido o lento, en cuanto hayáis adquirido la comprensión de los otros, nada os amenaza.

Se dice que la suerte que os es dada por otros es la más segura.

La vída del Samurai reside en la muerte. Los Cuatro Votos

Los Cuatro Votos

( 誠 )

Algunos son capaces de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo requiere.

Otros se ven obligados a permanecer despiertos largas horas, presos de angustia, antes de descubrir la solución correcta al problema planteado. Pero aunque estas deferencias innatas sean en cierta medida inevitables, cada uno puede alcanzar dones de sabiduría insospechada adoptando "los cuatro votos".

Parece que cualesquiera que sean los dones personales, cualquiera que sea la dificultad del problema, a una reflexión suficientemente larga y profunda. En tanto uno funda su razonamiento sobre el "Yo", puede ser muy prudente y astuto pero no sabio.

Los seres humanos son insensatos y les es difícil abandonar su "Yo". A pesar de todo, un individuo enfrentado a una situación complicada tiene grandes posibilidades de encontrar una solución, si llega a abstraerse momentáneamente del problema, concentrándose sobre los "cuatro votos" y abandonando su "Yo".

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La vída del Samurai reside en la muerte. La Critica de los Demàs

La Crítica de los Demás

( 仁)

Reprender y corregir a alguien por sus errores es importante. Este acto esencialmente caritativo es la primera obligación del Samurai. Pero hay que esforzarse en hacerlo de la manera conveniente. En efecto, es fácil encontrar cualidades y defectos  en la conducta del prójimo. También es igualmente fácil criticarlo. La mayoría de las personas se imagina que es por gentileza que dicen a los otros lo que no desean oír y si alguna vez sus críticas son mal acogidas, piensan que los otros son incurables. Tal manera de pensar no es razonable. La misma da tan malos resultados como colocar a alguien en una situación embarazosa o bien si alguien nos insultara. Esto no es muchas veces más que una mala manera de sacar lo que nos pesa en el corazón.

La crítica sólo debe intervenir después de haber discernido si la persona la aceptará o no, después que uno se ha hecho amigo de ella, de haber compartido sus intereses y de haberse comportado de manera tal que nos concede su entera confianza para que tenga fe en nuestras palabras. Luego interviene el tacto. Hay que sentir el buen momento y la buena manera de ejercer su crítica - por carta o al regresar de una reunión particularmente agradable-. Hay que empezar   comentando sus propios fallos y luego  llevar a su interlocutor a comprender, sin pronunciar más palabras de las necesarias.

Hay que alabar sus méritos; esforzarse en darle ánimos, en preparar su humor; volverlo tan receptivo a las observaciones del mismo modo que el hombre sediento lo es al agua. Es entonces cuando hay que corregir sus errores. La crítica constructiva es delicada.

Sé por experiencia que las costumbres malas y antiguas, no ceden sin fuerza. Me parece que la actitud más verdaderamente caritativa consiste, para todos los  Samurais al servicio de un mismo Daimyo, en ser benevolentes y amistosos los unos con lo otros, corregir mutuamente sus errores para servir luego al Daimyo. Poniendo a alguien voluntariamente en una situación embarazosa no se hace nada constructivo. ¿Cómo podría ser de otro modo?

La vída del Samurai reside en la muerte. La Previsión

Previsión

( 勇 )

El lenguaje militar emplea los términos de "Samurai ilustrado" y de "Samurai ignorante". Un Samurai que ha esperado tenerse que enfrentar con situaciones difíciles para aprender a salir de ellas no es ilustrado. Un Samurai que se preocupa por adelantado de todas las situaciones y soluciones posibles, es sabio. Será por lo tanto capaz de hacerle frente con brillantez cuando la ocasión se presente. No importa lo que ocurra, un Samurai ilustrado es aquel que se preocupa de los detalles de la acción, antes de la hora. Un Samurai imprevisor, en cambio, da la penosa impresión de arrastrase en una gran confusión y su éxito sólo proviene de una suerte anormal. Sólo un Samurai negligente no considera todas las eventualidades antes del momento de la acción.

No comparto la opinión de los que preconizan una autoridad estricta y constante.

Como dice el proverbio: "El pez no vive en el agua clara". Son las algas las que le permiten desarrollarse plenamente hasta su madurez. Es cuando uno pasa de los detalles y no cuida de las quejas menores cuando es capaz de procurar la serenidad a los que nos sirven. La comprensión de este principio es esencial para el que quiera comprender el carácter y el comportamiento de los demás.

Cuando el Señor Mitsushige sólo era un niño, se le pidió leer un pasaje de un libro del Monje Kaion; llamó a los otros niños y a los acólitos para decirles: "Os ruego que os acerquéis y escuchéis. Es muy difícil leer cuando no hay casi nadie que escuche".

El monje quedó impresionado y dijo a los fieles: "Es con este espíritu que hay que hacer todas las cosas".

La vída del Samurai reside en la muerte. Como ha de ser el Samurai

Como Ha de Ser el Samurai

(  義  )

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.

La vída del Samurai reside en la muerte. La pérdida de la Virilidad

La Pérdida de la Virilidad

( 尽忠 )

Debido a esto es por lo que es posible hoy en día ser considerado excelente y acceder a una posición importante con un esfuerzo mínimo. Los hombres se vuelven cobardes y débiles, la prueba de ello está en que, hoy en día, raros son los que tienen la experiencia de haber cortado la cabeza de un criminal con las manos atadas a la espalda.

Cuando se les pide ser el asistente del que va a suicidarse ritualmente, la mayoría considera que es más hábil evadirse e invoca a excusas más o menos válidas.Hace sólo cuarenta o cincuenta años, se consideraba una herida combate como una marca de virilidad. Un muslo sin cicatrices era un signo tan destacado de falta de experiencia que nadie se hubiera atrevido a mostrarlo tal cual, prefiriendo infligirse una herida voluntaria. Se esperaba de los hombres que tuvieran la sangre ardiente y fueran impetuosos. Hoy en día la impetuosidad es considerada como una ineptitud. Los hombres de hoy en día utilizan la impetuosidad de su lengua para rehuir sus responsabilidades y no hacer nunca ningún esfuerzo. Desearía que los jóvenes reflexionaran seriamente sobre esta situación actual

La vida del Samurai reside en la muerte M u s h i n

Mushin

( 名誉 )

El Monje Tannen tenía costumbre de decir: "La gente ha terminado por no entender nada porque los sacerdotes ya no enseñan más que la doctrina de Mushin. Lo que se llama Mushin es un espíritu sin mancha y sin complicación. Esto es interesante".

El Señor Sanenori decía: "En el seno de un espíritu en donde la perversidad no encuentra su lugar, está la vía". Si esto es verdad, la Vía es una. Pero nadie puede comprender esta evidencia en el primer intento.

La pureza no se consigue sin esfuerzo.

El carácter chino gen puede leerse en japonés maboroshi y significa "ilusión".

En japonés, los magos indios se llaman Gen shu sushi o "ilusionistas".

Los seres humanos son marionetas aquí abajo. Es por ello que se utiliza el carácter gen para sugerir la ilusión del libre arbitrio.

Abominar del mal y conducir su vida con rectitud se vuelve extremadamente difícil. Ello es bastante sorprendente pero muchos errores tienen por origen la creencia de que es esencial ser estrictamente lógico y colocar la rectitud por encima de cualquier otra cosa. Existe una vía más elevada que la rectitud, pero su descubrimiento no es una cosa fácil e impone una profunda sabiduría. Comparados con esta vía, los principios lógicos son insignificante, en efecto. Aunque para el que no tenga la experiencia de ella o no la conozca, existe una manera de descubrir la verdad, incluso si uno no ha sabido discernirla solo. Esta vía consiste en hablar con otros. Ocurre a menudo que una persona, aunque imperfecta, puede dar consejos juiciosos a otra, porque ella puede dominar la situación exterior, del mismo que el que, en el juego de Go, tiene "la ventaja de ser espectador". Se dice que es igualmente posible discernir sus faltas por la "mirada en uno mismo" y por la meditación, pero también en este caso el resultado es igualmente mejor cuando uno habla con otros. La razón de esto es que se puede superar su propia facultad de discernimiento si uno aprende a escuchar con provecho a los demás y leer libros.

Uno siempre se enriquece de la sabiduría de los Antiguos.

La vida del Samurai reside en la muerte. Animar a un Amigo

Animar a un Amigo

Cuando se visita a un Samurai golpeado por la desgracia, lo que se le dice para animarlo es siempre de una extremada importancia.

Él es, en efecto, capaz de discernir a través de nuestras palabras los móviles verdaderos que animan a su interlocutor.

Para animar a un amigo en dificultades el secreto a revelarse es el siguiente: un verdadero Samurai no debe ser exultante ni perder confianza. Debe ir siempre hacia delante, sino no avanzará y será totalmente inútil

La vida del Samurai reside en la muerte. Kamikaze

Kamikaze (神風)

kamikaze (神風), palabra japonesa que proviene de kami (dios) y kaze (viento), y se suele traducir como "viento divino" o "aliento de los dioses". Su origen es una referencia a un tifón que salvó a Japón de una invasión mongol en el siglo XII, arrasando su Flota.

En occidente se refiere a los pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial, y, por extensión, a pilotos suicidas o simplemente a suicidas en general.

Este tipo de mentalidad estaba muy arraigada en el pensamiento y dimensión moral japonesas, ya que el sentido del honor y la obediencia formaban parte del concepto del deber o "Giri" (literalmente, la "Recta Razón"). El "Giri" o deber era uno de los principios del pensamiento japonés, herencia de las ideas morales predominantes en Japón durante la Edad Media y que son recogidas en el código de conducta de los caballeros Samurais, el "Bushido".

La vida del Samurai reside en la muerte. Las Armas

Samurái (侍 o en ocasiones 士)

es un término comúnmente utilizado para referirse a los  guerreros del Japón antes de su ingreso a la industrialización. Un término más adecuado es bushi (武士), que significa literalmente "hombre de guerra", cuyo uso data del período Edo. Sin embargo, ahora es común que la palabra samurái se refiera a la aristocracia militar y no, por ejemplo, a los ashigaru o soldados de infantería. El samurái que no tiene vínculos con un clan o un daimyo es conocido como ronin, "hombre ola".

Se daba por sentado que los samurái eran muy ilustrados y cultos, y con el pasar del tiempo, perdieron sus deberes militares durante el shogunato Tokugawa. Al finalizar la era Tokugawa, los samurái devinieron en funcionarios civiles de los daimyo y sus espadas sólo cumplían propósitos ceremoniales. Las reformas de la restauración Meiji, acaecidas a fines del siglo XIX, abolieron a los samurái como clase militar, tendiendo a un ejército más occidentalizado. En el Japón de nuestros días, aún sobrevive el bushido, el estricto código de los samurái, así como muchos otros aspectos de su estilo de vida.

Las siguientes palabras guardan relación con los samurái o sus tradiciones:

  • Buke (武家) - Una casa guerrera o uno de sus miembros.
  • Mononofu (もののふ) - Término antiguo para referirse a un guerrero.
  • Musha (武者) - Forma abreviada de Bugeisha (武芸者), i.e. un hombre de armas.
  • Shi (士) - Término que puede asemejarse al concepto de hidalgo, a veces se emplea para mencionar a los samurái, como en la palabra bushi (武士).
  • Tsuwamono (兵) - Antiguo término para referirse a un soldado, popularizado por Matsuo Basho en uno de sus haikús. Literalmente, se refiere a una persona fuerte.

Armas

Los samurái contaban con un amplio arsenal. Siempre se dice que el alma de un samurái se encontraba en la katana que portaban. En ocasiones, se representa al samurái como un guerrero totalmente dependiente de su katana para combatir. Sin embargo, ésta es una diferencia que guarda relación con la importancia de la ballesta en la Europa medieval y lo que representa una espada para un caballero: se trata más bien de un símbolo de status y no de un arma tan importante para el samurái. Al cumplir los trece años, en una ceremonia conocida como Genpuku (元服), el niño recibía un wakizashi, un nombre de adulto y se convertía en samurái. Ésto le daba derecho a portar una katana, aunque ella comúnmente estaba asegurada con cuerdas para evitar su desenvaine accidental. Katana y wakizashi juntos eran conocidos como daisho, que significa, literalmente, grande y pequeña.

El arma comúnmente utilizada por el samurái era el yuni o arco y mantuvo en tal privilegio durante siglos, hasta la llegada de la pólvora y el rifle en el siglo XVI. Un arco compuesto de estilo japonés era un arma poderosísima. Su tamaño le permitía emplear varios proyectiles, como flechas en llamas o flechas de señalización, con gran precisión en distancias de hasta 50 metros y hasta 100 metros si dar exactamente en el blanco no era importante. Se empleaba generalmente de pie tras un tedate (手盾), que era un muro de bambú móvil y de gran tamaño, pero también se le podía utilizar mientras se montaba a caballo.

Otras armas en poder de un samurai eran las siguientes:

En las armas de filo encontramos las siguientes:

Himagatana: Una daga de 25 centímetros hecha enteramente de acero.

Kozuka: Un cuchillo de 15 centímetros de largo, solo afilado en uno de sus lados, fácilmente transportable en un bolsillo o en la saya (vaina) de la katana. Se lanza a la cabeza o garganta del objetivo.

Kubikiri: Una daga de 40 centímetros muy ligera.

Tanto: Pequeño cuchillo parecido a la daga.

Wakizashi: Compañera de la Katana y espada de mano auxiliar de cualquier samurai, todo samurai portaba estas dos armas como distintivo de su posición noble y juntas forma el daisho. Solo la escuela de Miyamoto Musashi usaba ambas armas al mismo tiempo.

Katana: Arma principal de filo de todo samurai, aunque también indicaba su posición de aquí que muchos samurais que no sabia combatir la portaran de todas formas.

No-Dachi: Armas equivalente al espadon en la caballeria de la edad media, en si una katana a dos manos y de gran tamaño.

Otras armas muy utilizadas por los samurais eran los arcos, la arqueria japonesa tuvo gran impacto en los combates de su época, entre los arcos utilizados encontramos:

Dai-kyu: Arco grande que se utiliza a caballo, se podia utilizar a pie pero producia un gran dificultad al guerrero.

Yumi: Arco tipo de las tropas samurais a pie.

Ashi-Kyu: Archo largo occidental para las tropas de pie, aun así era mas pequeño que el Dai-Kyu.

Las samurias utilizaban además otras armas de diversos tipo, comp icas, maritllos, etc., entre estas se encuentran:

Ono: Arma de arta con un mazo o martillo, parecido a un martillo de guerra occidental.

Naginata: Arma de arta terminada en un filo curvo y ancho parecido a la de una cimitarra árabe.

Yari: Lanza tipica de las tropas de pie y también utilizada por los samurais.

Tetsubo: Arma hecha totalmente de metal, un baston con tachones metálicos.

Tessen: Aunque no es un arma en si, todos los militares de rango los llevaban, eran abanicos de placas metálicas, su uso era defensivo y sobre todo para dar órdenes en la batalla de manera visual.

Samurais en el Cine

"Ghost Dog, El Camino del Samurai"

Probablemente una de las mejores peliculas de los ultimos años, "Ghost Dog: El camino del Samurai" (1999) es una reflexión sobre las antiguas costumbres relacionadas con los códigos de honor, y su choque con la vida actual; el peligroso anacronismo que supone seguir el código samurai y sus coincidencias y diferencias con el código de la mafia italiana.
El film nos situa en un barrio marginal neoyorquino, en donde Louie, un mafioso italiano de baja estofa, salva a un joven negro de la paliza que le propinan unos chavales, matando a uno de ellos. Tiempo después, el chico se presenta en su casa y le promete una lealtad absoluta. Louie contacta con él mediante una paloma mensajera siempre que lo necesita. El hombre se hace llamar Ghost Dog, y vive aislado en un ático lleno de palomas, en el centro de un ghetto.
Ghost Dog (Forest Whitaker) sigue estrictamente el código del samurai escrito en los preceptos del Hagakure, y vive enteramente para serivr a Louie. En uno de los asesinatos que éste le manda, Ghost Dog acaba matando a Frank, un mafioso de bajo rango, pero la hija de otro de la banda, que en ese momento estaba con él, lo ve. En ese momento los superiores de Louie quieren la cabeza de Ghost Dog, ya que no quieren nadie externo a la familia asesinando a nadie. Louie acepta a regañadientes, pero no será fácil. Mientras, conocemos a los dos únicos amigos de Ghost Dog: Pearline, una niña con la que intercambia libros, y Raymond, un vendedor de helados francés del que no entiende ni una palabra.
Ghost Dog se verá embarcado en un callejón sin salida: ¿salvar su vida, o seguir su código, por el cual debería morir?
El film es genial, tiene momentos dramáticos, pinceladas de acción, diálogos ingeniosos y escenas con un humor que aligera mucho la trama (impagables los vejetes mafiosos con los que trata Louie, toda una panda de italoamericanos con reuma, gordos, sordos, machistas y con poca paciencia). Es un homenaje a las antiguas historias de samurais mezclándolas en el ambiente negro urbano marginal (genial la música ambiental de RZA, cabeza visible del grupo de hip-hop Wu-Tang Clan), que reflexiona sobre el honor, el deber para con los amigos, y el hecho de que aún cuando seamos de diferentes culturas y lenguas se puede llegar a un entendimiento (los diálogos aparentemente sin sentido entre Ghost Dog y Raymond encierran esta metáfora). Los actores están geniales y este es el mejor papel que ha hecho Whitaker (si dejamos de lado su interpretación en "Birdie"). Su presencia es tranquila y a la vez temible, y personaliza, aun con su aspecto totalmente diferente de ellos, la esencia de los guerreros samurai. Muy buen film de J.Jarmusch, en su línea de ritmo, diálogos tranquilos y poca acción, pero bien hecha.

Está dirigida por Jim Jarmusch, precursor del cine independiente americano que es autor de películas como Stranger than paradise o Down by law y, más recientemente, Dead man o el documental sobre Neil Young, Year of the horse.

  • Se inspira en la película francesa El samurai, de Jean-Pierre Melville y es un homenaje a Rashomon, de Akira Kurosawa.

La música es del cantante de hip-hop RZA.

Jim Jarmusch ha realizado una película cada dos años a lo largo de los años noventa, década que ha finalizado con el rodaje de Ghost dog, el camino del samurai. El cineasta por excelencia del cine independiente americano, que con su anterior película de ficción se adentró en los terrenos del western, se decanta ahora por rendir un homenaje a las películas de gangsters, al cine japonés -concretamente a Branded to kill (1969), de Seijun Suzuki y a la obra de Akira Kurosawa- y al Jean-Pierre Melville de El silencio de un hombre. Más o menos evidentemente, las referencias citadas se suceden a lo largo de la película para descubrir en los créditos finales que, además de citarlas a modo de agradecimiento en los mismos, también incluye, entre otras, a Don Quijote.

Las películas de Jim Jarmusch suelen ser difíciles de olvidar. El jefe de jefes del cine independiente estadounidense escribe y dirige Ghost Dog. El Camino del Samurai, narrada de acuerdo con los capítulos de un manual para la correcta formación de un guerrero.

Ghost Dog no es un escaparate para patadas y golpes voladores. Es una reelaboración visceral de las películas de mafiosos. "Un thriller existencial" (por ponerle alguna etiqueta) inundado de gángsters viejos, apáticos y temerosos; una película violenta en extremo que, sin embargo, tiene poca acción, dueña de una trama de venganza.

El guerrero en este caso, de Nueva York, es un asesino a sueldo afro-americano que se hace llamar Ghost Dog (Forest Whitaker), que sigue la filosofía del maestro samurai Tsunetomo Yamamoto en su libro Hagakure: El camino del Samurai (publicado en 1716).

Vertiginosa, violenta, original, metafísica, esta película acaso sea la mejor de Jim Jarmush. Una vez más Nueva York es la ciudad violenta que no ofrece espacios para el reposo ni la esperanza. Pareciera que el samurai aconseja que no existe lugar más idóneo que dicha ciudad para esperar la muerte.

* Para que Forest Whitaker se involucrara más en la filosofía de los samurais, Jarmusch le dio muchas películas de Kurosawa para que las estudiara, aun cuando Forest ya había practicado Artes Marciales cuando era niño. * La persona que se ve entrenando Kung Fu es el Monje Shaolin Yan Ming, que tiene una escuela de Artes Marciales a la que asisten RZA y el Wu Tang Clan, los músicos que participan en el soundtrack de la película. * El personaje que se encuentra en el palomar cuando llegan los dos matones italianos se llama Nobody, y es interpretado por Gary Farmer, quien interpretó un personaje del mismo nombre en la anterior película de Jarmusch, Dead Man * Cuando Ghost Dog se presenta con los dos vigilantes italianos en la casa del capo se hace llamar "Bob Solo" una combinación de los nombres Bob Falfa (de American Graffiti) y Han Solo (de Star Wars) interpretados ambos por Harrison Ford. * La escena en la que Ghost Dog mata a uno de los mafiosos a través de la cañería del lavabo del baño, fue tomada de la película de Seijun Suzuki Branded to Kill, de 1967. * El nombre de la tienda de animales que visita Ghost Dog se llama Birdland. Birdland es el nombre del club del músico de jazz Charlie Parker, quién fue interpretado por Forest Whitaker en la película Bird, de Clint Eastwood. * Ghost Dog ha sido definida como un remake inconfeso de la magistral El silencio de un hombre (Le samurai), de Jean-Pierre Melville. * La Academy of Science Fiction, Fantasy and Horror Films nominó a esta película, en 2001, para el mejor estreno en vídeo.

Samurais en el Cine

LOS SIETE SAMURÁIS (Shichinin no samurai, 1954)

Shichinin no samurai, Japón, 1954 / Director: Kurosawa, Akira / Con: Takashi Shimura, Toshirô ...

El argumento de esta película es sencillo pero también muy interesante: esperando el ataque de unos bandidos, un grupo de campesinos llega a una ciudad para buscar mercenarios que defiendan su pueblo. Aunque en la ciudad hay muchos samurais buscando empleo, sólo siete son lo suficientemente valientes, honrados y, evidentemente, pobres como para luchar contra cuarenta bandidos a cambio de unas pocas raciones de arroz.
Una vez en el pueblo, los samurais y los campesinos conviven durante varios días, lo que hace evidentes sus diferencias. Los campesinos temen tanto a los samurais como a los bandidos, y éstos menosprecian a sus anfitriones. Mientras, se preparan juntos para la batalla y, probablemente, para la muerte.
Destaca el personaje de Toshiro Mifune, Kikuchiyo, un vagabundo que vale mucho más de lo que aparenta y que tiene razones para despreciar tanto a los samurais como a los campesinos.
Lo único que no me gustó de esta película fue su duración, algo excesiva (más de tres horas en la "versión completa" editada recientemente. Además, hay que recordar que tiene más de cuarenta años y, por lo tanto, los mismos paisajes que veíamos en "Ran" o "Kagemusha" aparecen aquí en blanco y negro, cuando uno de los puntos fuertes del director es, precisamente, su forma de utilizar el color.
"Los Siete Samurais" es una muy buena película de aventuras, con escenas de acción inolvidables, como el duelo a muerte que aparece en la primera mitad de la película, donde dos hombres se juegan la vida en una milésima de segundo. La recomiendo a todos los aficionados al cine de Akira Kurosawa, o al de aventuras en general, aunque a cualquiera que no le interese demasiado el tema se le hará muy larga.

Se comenta con cierta frecuencia que Akira Kurosawa es el más occidental de todos los cineastas orientales. ¡Bien!, aunque esta afirmación no sea del todo cierta (de hecho tendríamos que ver cuánto de cine occidental hay, por ejemplo, en Vivir Ikiru, 1952– una de sus obras mayores y, por momentos, casi cercana a Ozu, o en Dodes´ka-den –1970) tenemos que rendirnos ante la evidencia de que parte importante de su filmografía se encuentra claramente vinculada al cine clásico estadounidense en general y a John Ford en particular. Evidencia convicta y confesa que establece una doble vertiente en los films de samuráis realizados por Kurosawa: por un lado, sublimar la tradición genérica que el cine japonés hizo proliferar en los años cuarenta y, por otro, renovar el lenguaje cinematográfico estableciendo sólidos nexos de unión con el concepto narrativo estadounidense, concepto que, a su vez, queda mutado por el descubrimiento de una cinematografía, hasta entonces, desconocida. Es decir, el enorme éxito internacional de Los siete samuráis no sólo marca, de forma indeleble, la idiosincrasia fílmica oriental, si no que el mismo cine occidental comienza a dar indicios de claras constantes referenciales al país nipón.

Las bases fordianas

El primer plano de Los siete samuráis es toda una declaración de principios: una extensísima llanura que, bajo el presagio de un amenazador cielo nublado, es cruzada por unos jinetes cuya silueta se recorta en el horizonte. Si unos instantes antes no hubiéramos visto una secuencia de créditos con grafías japonesas, sin duda de ningún tipo, creeríamos estar ante una película de John Ford. La excepcional fotografía de Asakazu Nakai parece situar puntos de unión con la concebida por Archie Stout para Fort Apache (Ídem , 1948) o la de Bert Glennon para Río Grande (Ídem, 1950) y, a la par, poner de relevancia las verdaderas intenciones de Kurosawa al abordar Los siete samuráis: realizar el que, quizá sea, el primer homenaje al western que ha dado el cine, bajo una perspectiva personal y como muestra de la interpretación que ofrece del mismo una cultura diametralmente opuesta a la estadounidense.

La puesta en escena de Kurosawa, asimismo, pone de manifiesto un buen número de detalles propios de lo antes esbozado. Primero, al igual que John Ford, Kurosawa «no mueve la cámara si no es estrictamente necesario», creando una planificación que tiene su base en la profundidad de campo y en la superposición de términos. Es decir, las conversaciones están mostradas sin necesidad del plano-contraplano, tanteando las oportunidades que ofrece el espacio y situando cada personaje en un lugar físico concreto, casi siempre establecido por un estricto orden jerárquico (al fin y al cabo, estamos ante un film japonés), en el que Takashi Shimura ocupa el primer término del plano. Por otra parte, la sobriedad y el extremo realismo de las secuencias de acción, viene causado por el estatismo de la cámara (únicamente móvil en la rectificación del movimiento referencial) y la utilización de un violento, agilísmo montaje que extremiza las posibilidades representativas propias del género western.

Segundo, si uno de los elementos básicos para entender (o, en algunos casos, asimilar) el cine de John Ford consiste en la minuciosa descripción de cada personaje que aparece en sus películas, esto queda perfectamente sublimado en el impagable retrato que Kurosawa ofrece de todos los caracteres que forman la obra. No únicamente el grupo de los siete guerreros está magistralmente descrito, separados cada uno de ellos por unos rasgos personales concretos lo cual aporta una miscelánea complejidad al conjunto, si no que los campesinos poseen una admirable diversidad de personalidades, en algunos casos lograda con apenas un par de pinceladas (la mujer convertida en amante de los bandidos).

Los siete samuráis, amén de ello, destaca como una de las piezas más revolucionarias del cine de los años cincuenta. Más allá del tan comentado uso de la triple cámara simultánea, es necesario resaltar el tratamiento pionero de la cámara lenta que, utilizada siempre de forma luctuosa, refuerza el espíritu épico del film y sitúa a Kurosawa en una posición del todo privilegiada con respecto a sus tradicionales y (en ocasiones) rutinarios coetáneos.

Esta obra maestra absoluta compendio, y a la par, digresión del arte de su responsable merece figurar con toda justicia en uno de los más destacados apartados de las mejores películas que ha dado la Historia del Cine.

Frases de la película: 7 samurais

"El peligro siempre ataca cuando todo parece tranquilo".
Takashi Shimura

"Cuando van a cortarte el cuello de que te sirve preocuparte por la barba".
Kokuten Kodo

Samurais en el Cine

EL OCASO DEL SAMURAI
TASOGARE SEIBEI

Año: 2002
     Drama

Seibei Iguchi, un samurai de bajo rango, vive alejado de toda gloria, trabajando como burócrata en el Japón de mediados del siglo XIX. Viudo, vive con sus dos hijas, a las que adora, y con su madre, ya senil, por lo que debe también efectuar otros trabajos para poder sacarlas adelante.

Pero se le presentan nuevas perspectivas en su vida cuando se entera de que Tomoe, su amor de siempre, se ha divorciado de su cruel marido. La convulsa sociedad política de su país y su provincia pondrán a prueba la capacidad del guerrero, atado por el código de honor de los samuráis.

Yoji Yamada (director)

Este japonés, director de más de 75 películas, cuenta la historia de un samurai y su familia basándose en tres novelas cortas de Fujisawa, uno de los escritores más destacados de la literatura sobre samurais.

Shuhei Fujisawa (escritor)

Para el guión, Yamada escogió tres novelas cortas: Tasogare Seibe, Hoito Sukehachi (Sukehachi el mendigo) y Takemitsu Shimatsu (Historia de una espada de bambú), todas de Shuhei Fujisawa, uno de los escritores japoneses más destacados de la literatura de ficción sobre samurais. Ésta es la primera vez que sus novelas son adaptadas al cine.
"El ocaso del samurai" cuenta la vida de un samurai cualquiera, de rango inferior, y de su familia en la agitada época que precedió a la Revolución Meiji (1868).
Hasta ahora nadie había plasmado cinematográficamente el extraordinario universo de las novelas de Fujisawa, con las dificultades, alegrías y penas de la vida que tan elocuentemente describe. Pero por fin Yoji Yamada, que ha dirigido muchas películas positivas y reconfortantes, se ha atrevido a afrontar este difícil reto.
El sueño del guionista y director de representar una provincia del norte de Japón en la segunda mitad del siglo XIX está a punto de plasmarse en los cines 140 años más tarde de esa época con una película de samurais de un estilo original y distinto al hasta ahora conocido.
La película está protagonizada por Hiroyuki Sanada y Rie Miyazawa. Es la primera vez que Sanada, que trabajó en la serie original de "El círculo" y fue elegido recientemente para actuar junto a Tom Cruise en "El último samurai", actúa en una película de Yamada.
Por su parte, Rie Miyazawa ganó el Premio a la Mejor actriz por el largometraje hongkonés "Peony Pavillion" en el Festival Internacional de Cine de Moscú.
También debuta en esta película Min Tanaka, gran maestro de butoh (danza japonesa de vanguardia), que interpreta a un espadachín invencible.
En el reparto también figuran Mitsuru Fukikoshi ("SF-Samurai Fiction", "Whiteout"); Ren Osugi ("Hana-bi". "Flores de fuego", "Sonatine"), un talento considerado insustituible en el mercado cinematográfico japonés; Tetsuro Tanba, que ya apareció en "Fifteen" (también de Yamada) y que nos mostró su inagotable talento en "The Happiness of the Katakuris", de Miike Takashi; Keiko Kishi, ganadora del Premio de la Academia Japonesa a la Mejor actriz por "Big Mama"; y Nenji Kobayashi, habitual de las películas de Yamada

Critica

El ocaso del samurái:
Un cuento hermoso y conmovedor sobre el crepúsculo humano

Yoji Yamada ha logrado, como decían otros, poner el punto final a las películas de samuráis como ya hiciera Clint Eastwood con el género del western en Sin perdón, y lo ha hecho del mismo modo, con un realismo casi lírico, construyendo un poema lleno de melancolía sobre la vida de un samurái venido a menos. La película se acerca al cine de los sesenta de Mizoguchi o Kurosawa, pero tiene un tratamiento más digerible, y para mi gusto se ha ganado en verosimilitud y dramatismo.

La época de la que se habla, mediados del XIX, es aquella en que la transición hacia el mundo moderno choca con los valores tradicionales de Japón; el final de toda una casta y una forma de vida es patente durante toda la película. Sebei (Ocaso, como le llaman) es un samurái que no ostenta nada, su miseria es evidente, sus compañeros le respetan, le temen y se mofan de él a sus espaldas. Su vida consiste en sacar adelante a sus dos hijas y a su madre, en estado completamente senil. Al volver a casa construye jaulas para insectos junto a sus hijas, alrededor de un fuego.

Lejos de la ambición de poder que muestran los demás samuráis (compañeros y algún amigo), la única preocupación que parece conmover a Sebei es el bienestar de su familia. Su oficio está lejos de las armas, pero su condición de samurái le obliga a respetar el código de honor de la orden cuando la situación lo requiere.

Yamada, el director, ha conseguido acercarse a la historia de modo sencillo, con un tono melancólico y nada forzado que va pasando de un retrato humilde y en ocasiones divertido a una historia dramática donde el espectador va asumiendo conscientemente el sufrimiento que oculta el personaje. Además, ese sufrimiento se hace más patente a medida que la voz en off que narra la historia (la de una de las hijas) avanza en su argumento. Este recurso le sirve a Yamada para aumentar el dramatismo y envolver toda la historia con un halo de leyenda, la leyenda de uno de los últimos samuráis.

En cuanto a la música y la fotografía, se acoplan perfectamente al tono de la película y no llegan a prevalecer sobre los demás elementos, sino que se enraízan con ellos para conseguir un retrato realista de proporciones míticas, un relato épico de carácter lánguido, una historia hermosa que no desfallece ni un sólo instante. Eso se consigue rodando sin excesos, sin llegar al sentimentalismo, con una sobriedad que se hace patente, sobre todo en los dos duelos con espada que Sebei debe mantener, siempre por respeto al código samurái. Estos enfrentamientos evitan las coreografías de otras películas de este tipo, en las que uno siente que lo que está viendo no es más que un ejercicio circense. Aquí los personajes se defienden y atacan con una naturalidad que logra transmitir al espectador una verdadera sensación de peligro. Sebei lucha sin desenvainar la espada porque la vendió y sólo tiene la funda. No necesita justificarse ante su enemigo.

La escena final, con el duelo en la casa de Yogo, adquiere mayores proporciones, porque al enfrentamiento inicial se sucede una reflexión donde Sebei escuchará la historia de Yogo en un tiempo como detenido, mientras fuera todos esperan. El enfrentamiento posterior con espada corta es sencillamente soberbio en el juego de luces y sombras. El desenlace de la película tiene intensidad y colma todas las expectativas. La historia de Sebei se convierte en leyenda, y la leyenda en un cuento conmovedor cuya principal enseñanza es como aquella que proclamaba Hagakure en el famoso código: "Un Samurái toma una decisión tras otra y el conjunto llena toda su vida. Una vez que ha comprendido esta regla fundamental ya no tiene que manifestar jamás impaciencia ni buscar otra cosa que el momento presente".

Emilio José Serrano

Trata de Un poco de morriña... para mi mitad Gallega.

Rosalía de Castro

(1837 - 1885)

de Follas Novas (1880)

I

I

Daquelas que cantan ás pombas i ás

frores
todos din que teñen alma de muller;
pois eu que non as canto, Virxe da Paloma,
...............¡Ai!, ¿de qué a réi?

De aquellas que cantan a las palomas y a las flores
todos dicen que tienen alma de mujer;
pues yo que no las canto, Virgen de la Paloma,
...............¡Ay!, ¿de qué la tendré?

II

II

Ben sei que non hai nada
novo embaixo do ceo,
que antes outros pensaron
as cousas que hora eu penso.
E ben, ¿para qué escribo?
E ben, porque así semos,
relox que repetimos
eternamente o mesmo.

Bien sé que no hay nada
nuevo debajo del cielo,
que antes otros pensaron
las cosas que ahora yo pienso.
Y bien, ¿para qué escribo?
Y bien, porque así somos,
relojes que repetimos
eternamente lo mismo.

III

III

...

............Tal coma as nubes

...que leva o vento,
i agora asombran, i agora

alegran os espacios inmensos do

ceo,
...............así as ideas
...............loucas que eu teño,
as imaxes de múltiples formas
de estranas feituras, de cores

incertos,
...............agora asombran,
...............agora acraran,
o fondo sin fondo do meu pensamento.

       .Tal como las nubes
......que lleva el viento,
y ahora ensombrecen, y ahora

alegran los espacios inmensos del

cielo,.......

así las ideas
...............locas que yo tengo,
las imágenes de múltiples formas
de extrañas hechuras, de colores i

nciertos,

.                  .ahora ensombrecen,
...............ahora aclaran,
el fondo sin fondo de mi pensamiento.

IV

IV

Diredes de estes versos, i é verdade,
que tén estrana insólita armonía,
que neles as ideas brilan pálidas
...............cal errantes muxicas
...............que estalan por istantes
...............que desaparecen xiña,
que se asomellan á parruma incerta
que voltexa no fondo das curtiñas,
i ao susurro monótono dos pinos
...............da beiramar bravía.
Diréivos tan só que os meus cantares
así sán en confuso da alma miña,
como sai das profundas carballeiras,
...............ó comenzar do día,
...............romor que que non se sabe
...............si é rebuldar das brisas,
...............si son beixos das frores,
si agrestes, misteriosas armonías
...............que neste mundo triste
o camiño do ceo buscan perdidas.

Diréis de estos versos, y es verdad,
que tienen extraña insólita armonía,
que en ellos las ideas brillan pálidas
...............cual chispas errantes
...............que estallan por instantes
...............que desparecen en seguida,
que semejan la hojarasca incierta
que se agita al fondo de los huertos,
y al susurro monótono de los pinos
...............de la orillamar bravía.
Os diré tan sólo que mis cantares
salen así confusos del alma mía,
como sale de los profundos robledales,
...............al comenzar del día,
...............rumor que no se sabe
...............si es retozar de las brisas,
...............si son besos de las flores,
si agrestes, misteriosas armonías
...............que en este mundo triste
el camino del cielo buscan perdidas.

V

V

¡Follas novas!, risa dame
ese nome que levás
cal si a unha moura ben moura
branca lle oíse chamar.
Non Follas novas, ramallo
de silvas e toxos sós,
hirtas coma as miñas penas,
feras, coma a miña dor.
Sin olido nin frescura,
bravas magoás e ferís...
¡Si na gándara brotades,
cómo non serés así!

¡Hojas nuevas!, me da risa
ese nombre que lleváis
cual si a una negra bien negra
blanca le oyese llamar.
No Hojas nuevas, ramillete
de aliagas y zarzas sois,
yertas como mis penas,
fieras como mi dolor.
Sin olor ni lozanía,
bravas dañáis y herís...
¡Si en la gándara brotáis,
cómo no vais a ser así!

VI

VI

¿Qué pasa ó redor de min?
¿Qué me pasa que eu non sei?
Teño medo dunha cousa
que vive e que non se ve.
Teño medo á desgracia traidora
que ven, e que nunca se sabe ónde ven.

¿Qué pasa a mi alrededor?
¿Qué me pasa que yo no sé?
Tengo miedo de una cosa
que vive y que no se ve.
Tengo miedo a la desgracia traidora
que viene, y que nunca se sabe dónde viene.

VII

VII

Algúns din ¡miña terra!
din outros ¡meu cariño!
i este, ¡miñas lembranzas!
i aquel, ¡ou meus amigos!
Todos sospiran, todos,
por algún ben perdido.
Eu só non digo nada,
eu só nunca sospiro,
que o meu corpo de terra
i o meu cansado esprito,
adondequer que eu vaia
...............vai comigo.

Algunos dicen ¡mi tierra!
dicen otros ¡mi cariño!
y este, ¡mis recuerdos!
y aquel, ¡mis amigos!
Todos suspiran, todos,
por algún bien perdido.
Yo sólo no digo nada,
yo sólo nunca suspiro,
que mi cuerpo de tierra
y mi cansado espíritu,
donde quiera que yo vaya
...............va conmigo

....................

....................

Adiós

Adiós

¡Adiós!, montes e prados, igrexas e campanas,
¡adiós!, Sar e Sarela, cubertos de enramada,
¡adiós!, Vidán alegre, muiños e hondanadas,
Conxo, o do craustro triste i as soedades prácidas,
San Lourenzo, o escondido, cal un niño antre as ramas,
Belvís, para min sempre o das fondas lembranzas,
Santo Domingo, en onde canto eu quixen descansa,
vidas da miña vida, anacos das entrañas.
E vós tamén, sombrisas paredes solitarias
que me viches chorare soia e desventurada.
¡Adiós!, sombras queridas; ¡Adiós!, sombras odiadas;
...............outra vez os vaivéns da fertuna
...............para lonxe me arrastran.
Cando volver, se volvo, todo estará onde estaba;
os mesmos montes negros i as mesmas alboradas,
do Sar e do Sarela, mirándose nas auguas;
os mesmos verdes campos, e as mesmas torres pardas,
da catedral severa, ollando as lontananzas;
mais os que agora deixo, tal coma a fonte mansa,
ou no verdor da vida, sin tempestás nin bágoas,
¡c´nto, cando eu tornare, vítimas da mudanza,
terán depresa andando na senda da disgracia!
...............i eu... mais eu, ¡nada temo no mundo,
...............que a morte me tarda!

¡Adiós!, montes y prados, iglesias y campanas
¡Adiós!, Sar y Sarela, cubiertos de enramada
¡Adiós!, Vidán alegre, molinos y hondonadas
Conxo, el del claustro triste y las soledades plácidas
San Lorenzo, el escondido, cual un nido entre las ramas
Belvís, para mí siempre el de los profundos recuerdos
Santo Domingo, donde cuanto quise descansa
vidas de mi vida, pedazos de mis entrañas.
Y vosotras también, sombrías paredes solitarias
que me visteis llorar sola y desventurada.
¡Adiós!, sombras queridas; ¡Adiós!, sombras odiadas;
...............otra vez los vaivenes de la fortuna
...............para lejos me arrastran.
Cuando vuelva, si vuelvo, todo estará donde estaba;
los mismos montes negros y las mismas alboradas,
del Sar y del Sarela, mirándose en las aguas;
los mismos verdes campos, las mismas torres pardas
de la catedral severa, mirando las lontananzas;
pero los que ahora dejo, tal como la fuente mansa,
o en el verdor de la vida, sin tempestades ni lágrimas,
¡cuánto, cuando yo vuelva, víctimas de la mudanza,
habrá de prisa avanzado en la senda de la desgracia!
...............Y yo..., pero yo ¡nada temo en el mundo
...............que ya la muerte me tarda!

ADIÓS, RÍOS, ADIOS, FONTES
Cantares Galegos, 15
ROSALÍA DE CASTRO

Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
.........................................
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo...
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!,¡meu lar!

Recuerdos para Rafael y Carlos.

Dedicado a esos pocos años que no sabíamos lo que teníamos.

Recuerdas hermano…

Siendo niños, como corríamos por esos misteriosos bosques gallegos llenos de peligros. Y comenzábamos a soñar con nuestro futuro, mansión construida sobre pilares derruidos, bacía y abandonada, de puertas y ventanas rotas por donde el aire pasa arrasando todo sin quedarse ni un momento.

Recuerdas hermano…

Cuantos nombres escribimos sobre agua clara, nombres efímeros que se funden en el entramado de nuestra memoria, confundiéndonos y que morirá con nosotros.

Recuerdas… cuando éramos felices soñando que sucediera lo que nunca nos paso.

Hermano, nos dedico esta poesía a ti y a mí, como ultimo intento de rescatar del fondo de nuestras memorias aquellos años felices, cuando éramos una familia.

Romeo Y Julieta

Fiesta en casa de Capuleto.

(Romeo ve a Julieta por primera vez)

Romeo:- (A un criado) ¿Quién es aquella dama que enriquece la mano de aquel galán?

Criado :- No la conozco, señor.

Romeo:- ¡Oh! ¡De ella debe aprender a brillar la luz de las antorchas! ¡Su hermosura parece que pende del rostro de la noche como una joya inestimable en la oreja de un etíope! ¡Belleza demasiado rica para gozarla; demasiado preciosa para la tierra! ¡Cómo nívea paloma ente cuervos se distingue esa dama entre sus compañeros! Acabado el baile, observaré donde se coloque, y con el contacto de su mano haré dichosa mi ruda diestra. ¿Por ventura amó hasta ahora mi corazón? ¡Ojos, desmentidlo! ¡Porque hasta la noche presente jamás conocí la verdadera hermosura!

Teobaldo:- Ese, por su voz, es un Motesco. ¡Traedme mi estoque, muchacho! ¿Cómo el miserable se atreve a venir hasta aquí, cubierto con un grotesco antifaz, para hacer burla y escarnio de nuestra brillante fiesta? Pues, ¡por la estirpe y honor de mi familia, que le mataré a estocadas sin ningún remordimiento!

Capuleto :- ¿Qué hay, que pasa sobrino? ¿Por qué os alteráis así?

Teobaldo :- ¡Tío, ese es un Montesco, un enemigo nuestro, un villano, que, por despecho, ha venido hasta aquí para burlarse esta noche de nuestra fiesta!

Capuleto:- ¿Es el joven Romeo?

Teobaldo:- ¡El mismo, ese villano de Romeo!

Capuleto:- Cálmate, gentil sobrino, déjalo en paz, pues se porta como noble hidalgo. Y a decir verdad, Verona está orgullosa de un joven tan virtuoso y de tan intachable conducta. Ni a cambio de todos los tesoros de esta villa quisiera yo inferirle en mi casa el menor ultraje. Por tanto, repórtate y no te ocupes de él. Este es mi deseo, que, si respetas, debes mostrar un aspecto jovial y desarrugar ese caño, fiero talante que cuadra mal en una fiesta.

Teobaldo:- ¡Es la mejor actitud cuando entre invitados hay un canalla semejante! ¡No lo sufriré!

Capuleto:- ¡Lo sufriréis! ¡Caramba con el caballerito! ¡Lo sufriréis, os digo! ¡Vaya! ¿Soy yo aquí quien manda, o vos? ¡Vaya! ¡Qué no lo sufriréis! ¡Dios me perdone!… ¿Vais a armar un motín entre mis convidados? ¡Queréis levantar mucho el gallo! ¡Queréis ser el bravo!

Teobaldo:- Pero, tío, esto es una afrenta para nuestro linaje.

Capuleto:- Lejos, lejos de aquí. Eres un rapaz incorregible. Cara te va a costar la desobediencia. ¡Ea, basta ya! Manos quietas… Traed luces… Yo te haré estar quedo. ¡Pues esto sólo faltaba! ¡A bailar, niñas!

Teobaldo:- Mis carnes se estremecen en la dura batalla de mi repentino furor y mi ira comprimida. Me voy, porque esta injuria que hoy paso, ha de traer amargas hieles.

Romeo:- (Tomando la mano de Julieta) Si con mi mano, por demás indigna profano este santo relicario, he aquí la gentil expiación: Mis labios, como dos ruborosos peregrinos, están prontos, están prontos a suavizar con un tierno beso tan rudo contacto.

Julieta:- El peregrino ha errado la senda aunque parece devoto. El palmero sólo ha de besar manos de santo.

Romeo:- ¿Y no tiene labios el santo lo mismo que el romero?

Julieta:- Los labios del peregrino son para rezar.

Romeo:- ¡Oh, qué santa! Truequen pues de oficio mis manos y mis labios. Rece el labio y concededme lo que pido.

Julieta:- El santo oye con serenidad las súplicas.

Romeo:- Pues oídme serena mientras mis labios rezan, y los vuestros me purifican. (La besa)

Julieta:- En mis labios queda la marca de vuestro pecado.

Romeo:- ¿Del pecado de mis labios? Ellos se arrepentirán con otro beso. (Torna a besarla)

Julieta:- Besáis muy santamente.

Ama: - Vuestra madre desea deciros una palabra.

Romeo:- ¿Quién es su madre?

Ama:- Su madre es la señora de la casa, y una buena señora, prudente y virtuosa. Yo he criado a su hija, esa con quien habláis y os juro que el que logre conseguirla se llevará un tesoro.

Romeo:- ¿Es una Capuleto? ¡Oh, cara cuenta! Soy deudor de mi vida a mi adversario.

Julieta:- Ama, ¿sabes quién es este mancebo?

Ama:- El mayorazgo de Fiter.

Julieta:- ¿Y aquel otro que sale?

Ama:- El joven Petrucio, si no me equivoco.

Julieta:- ¿Y el que va detrás… aquel que no quiere bailar?

Ama:- Lo ignoro.

Julieta:- Pues trata de saberlo. Y si es casado, el sepulcro será mi lecho nupcial.

Ama:- Es Montesco, se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe.

Julieta:-¡Mi único amor, nacido de mi único odio! ¡Demasiado pronto le vi sin conocerle, y demasiado tarde le he conocido! ¡Prodigioso principio de amor que tenga que amar a un aborrecido adversario!…

Muerte de Mercutio

Romeo y Julieta

Acto III. Escena I.

Plaza pública, cerca del jardín de Capuleto (Muerte de Mercutio)

Teobaldo:- Romeo, sólo una palabra me consiente decirte el odio que te profeso. Eres un infame.

Romeo:- Teobaldo, tales razones tengo para quererte que me hacen personar hasta la bárbara grosería de ese saludo. Nunca he sido infame. No me conoces. Adiós.

Teobaldo:- Mozuelo imberbe, no intentes cobardemente excusar los agravios que me has hecho. No te vayas, y defiéndete.

Romeo:- Nunca te agravié. Te lo afirmo con juramente. Al contrario, hoy te amo más que nunca, y quizá sepas pronto la razón de este cariño. Vete en paz, buen Capuleto, nombre que estimo tanto como el mío.

Mercutio:- ¡Qué extraña cobardía! Decídanlo las estacadas. Teobaldo, espadachín, ¿quieres venir conmigo?

Teobaldo:- ¿Qué me quieres?

Mercutio:- Rey de los gatos, sólo quiero una de tus siete vidas, y luego aporrearte a palos las otras seis. ¿Quieres tirar de las orejas a tu espada, y sacarla de la vaina? Anda presto, porque si no, la mía te calentará las orejas antes que la saques.

Teobaldo:- Soy contigo.

Romeo:- Detente, amigo Mercutio.

Mercutio:- Adelante, hidalgo. Enseñadme ese quite. (Se baten)

Romeo:- Saca esa espada, Benvolio. Separémoslos. ¡Qué afrenta, hidalgos! ¡Oíd, Teobaldo! ¡Oye, Mercutio! ¿No sabéis que el Príncipe ha prohibido sacar la espada en las calles de Verona? Deteneos, Teobaldo y Mercutio. (Se van Teobaldo y sus amigos)

Mercutio:- Mal me han herido. ¡Mala peste a Capuletos y Montescos! Me hirieron y no los herí.

Romeo:- ¿Te han herido?

Mercutio:- Un arañazo, nada más, un arañazo, pero necesita cura. ¿Dónde está mi paje, para que me busque un cirujano. (Se va el paje)

Romeo:- No temas. Quizá sea leve la herida.

Mercutio:- No es tan honda como un pozo, ni tan ancha como el pórtico de una iglesia, pero basta. Si mañana preguntas por mí, verásme en el cementerio. Ya estoy escabechado para el otro mundo. Mala landre devora a vuestras dos familias. ¡Vive Dios! ¡Qué un perro, una rata, un ratón, un gato mate así a un hombre! Un matón, un pícaro, que pelea contra los ángulos y las reglas de la esgrima. ¿Para qué te pusiste a separarnos? Por debajo de tu brazo me ha herido.

Romeo:- Fue con buena intención.

Mercutio:- Llévame de aquí, Benvolio, que me voy a desmayar. ¡Mala landre devore a entrambas casas! Ya soy una gusanera. ¡Maldita sea la discordia de Capuletos y Montescos! (Sale)

Romeo: Por culpa mía sucumbe este noble caballero, tan cercano dudo del Príncipe. Estoy afrentado por Teobaldo, por Teobaldo que ha de ser mi pariente dentro de poco. Tus amores, Julieta, me han quitado el brío y ablandando el temple de mi acero.

Benvolio:- (Que vuelve) ¡Ay, Romeo! Mercutio ha muerto. Aquella alma audaz, que hace poco despreciaba la tierra, se ha lanado ya a las nubes.

Romeo:- Y de este día sangriento nacerán otros que extremarán la copia de mis males.

Benvolio:- Por allí vuelve Teobaldo.

Romeo:- Vuelve vivo y triunfante. ¡Y Mercutio muerto! Huye de mí, dulce templanza. Sólo la ira guíe mi brazo. Teobaldo, ese mote de infame que tú me diste, yo te lo devuelvo ahora, porque el alma de Mercutio está desde las nubes llamando a la tuya, y tú y yo o los hemos de seguirle forzosamente.

Teobaldo:- Pues vete a acompañarle tú, necio, que con él ibas siempre.

Romeo:- Ya lo decidirá la espada. (Se baten y cae muerto Teobaldo)

Benvolio:- Huye, Romeo. La gente acude y Teobaldo está muerto. Si te alcanzan, vas a ser condenado a muerte. No te detengas como pasmado. Huye, huye.

Romeo:- ¡Soy un triste juguete del destino!

Encuentro entre Romeo y Julieta

Romeo y Julieta

Acto II. Escena II.

Bajo el balcón de Julieta. (Romeo entra sin ser visto en el palacio de los Capuleto. Julieta aparece en una ventana)

Romeo:- ¡Silencio! ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura! ¡No la sirvas, que es envidiosa! Su tocado de vestal es enfermizo y amarillento, y no son sino bufones los que lo usan, ¡Deséchalo! ¡Es mi vida, es mi amor el que aparece!… Habla… más nada se escucha; pero, ¿qué importa? ¡Hablan sus ojos; les responderé!…Soy demasiado atrevido. No es a mi a quien habla. Do de las más resplandecientes estrellas de todo el cielo, teniendo algún quehacer ruegan a sus ojos que brillen en sus esferas hasta su retorno. ¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro? ¡El fulgor de sus mejillas avergonzaría a esos astros, como la luz del día a la de una lámpara! ¡Sus ojos lanzarían desde la bóveda celestial unos rayos tan claros a través de la región etérea, que cantarían las aves creyendo llegada la aurora!… ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Quién fuera guante de esa mano para poder tocar esa mejilla!

Julieta:- ¡Ay de mí!

Romeo:- Habla. ¡Oh! ¡Habla otra vez ángel resplandeciente!… Porque esta noche apareces tan esplendorosa sobre mi cabeza como un alado mensajero celeste ante los ojos extáticos y maravillados de los mortales, que se inclinan hacia atrás para verle, cuando él cabalga sobre las tardas perezosas nubes y navega en el seno del aire.

Julieta:- ¡Oh Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehusa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas, y dejaré yo de s

er una Capuleto.

Romeo:- (Aparte) ¿Continuaré oyéndola, o le hablo ahora?

Julieta:- ¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? No es ni mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro nombre! ¿Qué hay en un nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! De igual modo Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones que atesora. ¡Romeo, rechaza tu nombre; y a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mi toda entera!

Romeo:- Te tomo la palabra. Llámame sólo "amor mío" y seré nuevamente bautizado. ¡Desde ahora mismo dejaré de ser Romeo!

Julieta:- ¿Quién eres tú, que así, envuelto en la noche, sorprendes de tal modo mis secretos?

Romeo:- ¡No sé cómo expresarte con un nombre quien soy! Mi nombre, santa adorada, me es odioso, por ser para ti un enemigo. De tenerla escrita, rasgaría esa palabra.

Julieta:- Todavía no he escuchado cien palabras de esa lengua, y conozco ya el acento. ¿No eres tú Romeo y Motesco?

Romeo:- Ni uno ni otro, hermosa doncella, si los dos te desagradan.

Julieta:- Y dime, ¿cómo has llegado hasta aquí y para qué? Las tapias del jardín son altas y difíciles de escalar, y el sitio, de muerte, considerando quién eres, si alguno de mis parientes te descubriera.

Romero:- Con ligeras alas de amor franquee estos muros, pues no hay cerca de piedra capaz de atajar el amor; y lo que el amor puede hacer, aquello el amor se atreve a intentar. Por tanto, tus parientes no me importan.

Julieta:- ¡Te asesinarán si te encuentran!

Romero:- ¡Ay! ¡Más peligro hallo en tus ojos que en veinte espadas de ellos! Mírame tan sólo con agrado, y quedo a prueba de su enemistad.

Julieta:- ¡Por cuanto vale el mundo, no quisiera que te viesen aquí!

Romeo:- El manto de la noche me oculta a sus miradas; pero, si no me quieres, déjalos que me hallen aquí. ¡Es mejor que termine mi vida víctima de su odio, que se retrase mi muerte falto de tu amor.

Julieta:- ¿Quién fue tu guía para descubrir este sitio?

Romeo:- Amor, que fue el primero que me incitó a indagar; él me prestó consejo y yo le presté mis ojos. No soy piloto; sin embargo, aunque te hallaras tan lejos como la más extensa ribera que baña el más lejano mar, me aventuraría por mercancía semejante.

Julieta:- Tú sabes que el velo de la noche cubre mi rostro; si así lo fuera, un rubor virginal verías teñir mis mejillas por lo que me oíste pronunciar esta noche. Gustosa quisiera guardar las formas, gustosa negar cuanto he hablado; pero, ¡adiós cumplimientos! ¿Me amas? Sé que dirás: sí, yo te creeré bajo tu palabra. Con todo, si lo jurases, podría resultar falso, y de los perjurios de los amantes dicen que se ríe Júpiter. ¡Oh gentil Romeo! Si de veras me quieres, decláralo con sinceridad; o, si piensas que soy demasiado ligera, me pondré desdeñosa y esquiva, y tanto mayor será tu empeño en galantearme. En verdad, arrogante Montesco, soy demasiado apasionada, y por ello tal vez tildes de liviana mi conducta; pero, créeme, hidalgo, daré pruebas de ser más sincera que las que tienen más destreza en disimular. Yo hubiera sido más reservada, lo confieso, de no haber tú sorprendido, sin que yo me apercibiese, mi verdadera pasión amorosa. ¡Perdóname, por tanto, y no atribuyas a liviano amor esta flaqueza mía, que de tal modo ha descubierto la oscura noche!

Romeo:- Júrote, amada mía, por los rayos de la luna que platean la copa de los árboles…

Julieta:- No jures por la luna, que es su rápida movimiento cambia de aspecto cada mes. No vayas a imitar su inconstancia.

Romeo:- ¿Pues por quién juraré?

Julieta:- No hagas ningún juramento. Si acaso, jura por ti mismo, por tu persona que es el dios que adoro y en quien he de creer.

Romeo:- ¿Pues por quién juraré?

Julieta:- No jures. Aunque me llene de alegría el verte, no quiero esta noche oír tales promesas que parecen violentas y demasiado rápidas. Son como el rayo que se extingue, apenas aparece. Aléjate ahora: quizá cuando vuelvas haya llegado abrirse, animado por las brisas del estío, el capullo de esta flor. Adiós, ¡ojalá caliente tu pecho en tan dulce clama como el mío!

Romeo:- ¿Y no me das más consuelo que ése?

Julieta:- ¿Y qué otro puedo darte esta noche?

Romeo:- Tu fe por la mía.

Julieta:- Antes de la di que tú acertaras a pedírmela. Lo que siento es no poder dártela otra vez.

Romeo:- ¿Pues qué? ¿Otra vez quisieras quitármela?

Julieta:- Sí, para dártela otra vez, aunque esto fuera codicia de un bien que tengo ya. Pero mi afán de dártelo todo es tan profundo y tan sin límite como los abismos de la mar. ¡Cuando más te doy, más quisiera date!… Pero oigo ruido dentro. ¡Adiós no engañes mi esperanza… Ama, allá voy… Guárdame fidelidad, Montesco mío. Espera un instante, que vuelvo en seguida.

Romeo:- ¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño

Julieta:- (Asomada otra vez a la ventana) Sólo te diré dos palabras. Si el fin de tu amor es honrado, si quieres casarte, avisa mañana al mensajero que te enviaré, de cómo y cuando quieres celebrar la sagrada ceremonia. Yo te sacrificaré mi vida e iré en pos de ti por el mundo.

Ama:- (Llamando dentro) ¡Julieta!

Julieta:- Ya voy. Pero si son torcidas tus intenciones, suplícote que…

Ama:- ¡Julieta!

Julieta:- Ya corro… Suplícote que desistas de tu empeño, y me dejes a solas con mi dolor. Mañana irá el mensajero…

Romeo:- Por la gloria…

Julieta:- Buenas noches.

Romeo:- No. ¿Cómo han de ser buenas sin tus rayos? El amor va en busca del amor como el estudiante huyendo de sus libros, y el amor se aleja del amor como el niño que deja sus juegos para tornar al estudio.

Julieta:- (Otra vez a la ventana) ¡Romeo! ¡Romeo! ¡Oh, si yo tuviese la voz del cazador de cetrería, para llamar de lejos a los halcones¡ Si yo pudiera hablar a gritos, penetraría mi voz hasta en la gruta de la ninfa Eco, y llegaría a ensordecerla repitiendo el nombre de mi Romeo.

Romeo:- ¡Cuán grado suena el acento de mi amada en la apacible noche, protectora de los amantes! Más dulce es que la música en oído atento.

Julieta:- ¡Romeo!

Romeo:- ¡Alma mía!

Julieta:- ¿A qué hora irá mi criado mañana?

Romeo:- A las nueve.

Julieta:- No faltará. Las horas se me harán siglos hasta que llegue. No sé para qué te he llamado.

Romeo:- ¡Déjame quedar aquí hasta que lo pienses!

Julieta:- Con el contento de verte cerca me olvidaré eternamente de lo que pensaba, recordando tu dulce compañía.

Romeo:- Para que siga tu olvido no he de irme.

Julieta:- Ya es de día. Vete… Pero no quisiera que te alejaras más que el breve trecho que consiente alejarse al pajarillo la niña que le tiene sujeto de una cuerda de seda, y que a veces le suelta de la mano, y luego le coge ansiosa, y le vuelve a soltar…

Romeo:- ¡Ojalá fuera yo ese pajarillo!

Julieta:- ¿Y qué quisiera yo sino que lo fueras? Aunque recelo que mis caricias habían de matarte. ¡Adiós, adiós! Triste es la ausencia y tan dulce la despedida, que no sé cómo arrancarme de los hierros de esta ventana.

Romeo:- ¡Qué el sueño descanse en tus dulces ojos y la paz en tu alma! ¡Ojalá fuera yo el sueño, ojalá fuera yo la paz en que se duerme tu belleza! De aquí voy a la celda donde mora mi piadoso confesor, para pedirle ayuda y consejo en este trance.

Romeo+Julieta (El final)


Romeo y Julieta

Acto V. Escena III.

Cementerio, en el mausoleo de los Capuletos. (Romeo mata a Paris en un duelo al encontrarse ambos en el mausoleo de los Capuleto)

(Romeo mata a Paris en un duelo al encontrarse ambos en el mausoleo de los Capuleto)

Paris: - ¡Ay de mí, muerto soy! Si tienes lástima de mí, ponme en el sepulcro de Julieta.

Romeo: - ¡Lo haré, por mi fe!… Veamos de cerca esa cara… ¡El pariente de Mercutio! ¡El noble conde Paris!… ¿Qué me decía mi criado durante el viaje, cuando mi alma, en medio de sus tempestades, no le atendía? Creo que me contaba que Paris se iba a casar con Julieta… ¿No era eso lo que dijo, o lo he soñado? ¿O es que estoy tan loco que, oyéndote hablar de Julieta, imaginé tal cosa?… ¡Oh! ¡Dame la mano, tú que, como yo, has sido inscrito en el libro funesto de la gracia! ¡Yo te enterré en una tumba triunfal! ¿Una tumba? ¡Oh, no! ¡Una linterna, joven víctima! Porque aquí descansa Julieta, y su hermosura transforma esta cripta en un regio salón de fiesta, radiante de luz. (Colocando a Paris en el mausoleo). ¡Muerte, un muerto te entierra!… ¡Cuántas veces, cuando los hombres están a punto de expirar, experimentan un instante de alegría, a la que llaman sus enfermeros el relámpago precursor de la muerte! ¡Oh! ¿Cómo puedo llamar a esto un relámpago? ¡Oh! ¡Amor mío! ¡Esposa mía! ¡La muerte, que ha saboreado el néctar de tu aliento, ningún poder ha tenido aún sobre tu belleza! ¡Tú no has sido vencida! ¡La enseña de la hermosura ostenta todavía su carmín en tus labios y mejillas, y el pálido estandarte de la muerte no ha sido enarbolado aquí… Teobaldo, ¿eres tú quien yace en esa sangrienta mortaja? ¡Oh! ¿Qué mayor favor puedo hacer por ti que, con la mano que segó en flor tu juventud, trochar la del que fue tu adversario? ¡Perdóname, primo mío! ¡Ah! ¡Julieta querida! ¿Por qué eres aún tan bella? ¿Habré de creer que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendado de ti y que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendando de ti y que ese aborrecido monstruo descarnado te aguarda en esas tinieblas, reservándote para manceba suya? ¡Así lo temo, y por ello permaneceré siempre a tu lado, sin salir jamás de este palacio de noche sombría! ¡Aquí! Aquí quiero quedarme con los gusanos, doncellas de tu servidumbre ¡Oh! ¡Aquí fijaré mi eterna morada, para librar a esta carne, hastiada del mundo, del yugo de mal influjo de las estrellas!… ¡Ojos míos, lanzad vuestra última mirada! ¡Brazo, dad vuestro último abrazo! Y vosotros, ¡Oh, labios! Puertas del aliento, sellad con un legítimo beso el pacto sin fin con la acaparadora muerte. (Cogiendo el frasco de veneno). ¡Ven, amargo conductor! ¡Ven, guía fatal! ¡Tú, desesperado piloto, lanza ahora de golpe, para que vaya a estrellarse contra las duras rocas, tu maltrecho bajel, harto de navegar! (bebiendo). ¡Brindo por mi amada! ¡Oh sincero boticario! ¡Tus drogas son activas! … Así muero… ¡con un beso!… (Muere. Llega Fray Lorenzo.)

Fray Lorenzo: - Pero ¡Dios mío! ¿Qué sangre es esta en las gradas del monumento? ¿Qué espadas éstas sin dueño, y tintas todavía de sangre? (Entra en el sepulcro) ¡Romeo! ¡Pálido está como la muerte! ¡Paris cubierto de sangre!… La doncella se mueve. (Despierta Julieta)

Julieta :- Padre, ¿dónde está mi esposo? Ya recuerdo dónde debía yo estar y allí estoy. Pero ¿dónde está Romeo, padre mío?

Fray Lorenzo:- Oigo ruido. Deja tú pronto este foco de infección, ese lecho de fingida muerte. La suprema voluntad de Dios ha venido a desbaratar mis planes. Sígueme. Tu esposo yace muerto a tu lado, y Paris muerto también. Sígueme a un devoto convento y nada más me digas, porque la gente se acerca. Sígueme, Julieta, que no podemos detenernos aquí.

Julieta :- ¡Vete, márchate de aquí, pues yo no me moveré! (Sale Fray Lorenzo) ¡Esposo mío! Más ¿qué veo? Una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! No me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará. (Besándole) ¡Tus labios están calientes todavía!

Guardia 1° :- ¡Guíanos, muchacho! ¿Por dónde?

Julieta :- ¿Qué? ¿Rumor? ¡Seamos breves entonces! (Cogiendo la daga de Romeo) ¡Oh daga bienechora! ¡Enmohécete aquí y dame la muerte! (Cae sobre el cadáver de Romero y muere)

 

Carlos Seoane Maroto

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